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¿Qué hacer con un loco en Palacio?

Por Ricardo Alemán

Hace 5 años

Desde hace tres años —el 9 de abril de 2018—, aquí expresamos una legítima preocupación por la salud física y mental de los candidatos presidenciales.

Advertimos que en caso de que los ciudadanos eligieran a un enfermo mental —como López Obrador—, para conducir al país, la Constitución no tiene previsto ningún mecanismo legal, para proceder contra un sicópata que pudiera llevar a la ruina a toda la nación.

En una decena de entregas volvimos al tema con abundantes testimonios de que Obrador es un sicópata que no debe estar al frente del país y que resulta urgente promover su salida del poder, por el bien de todos.

Pero de manera sorpresiva, en la entrega del Itinerario Político del 12 de febrero del 2021, reportamos que políticos opositores, como el líder de los diputados federales del PAN, Juan Carlos Romero Hicks, finalmente se atrevieron a decirle “pan al pan y vino al vino”.

Sí, Romero Hicks dijo que López “es un Presidente enfermo de salud física, de salud mental, salud emocional y salud espiritual”.

Es decir, que poco a poco son más los políticos y los críticos que se atreven a decir que AMLO es un enfermo mental.

Y si dudan, apenas el 7 de mayo pasado, Macario Schettino, uno de los más influyentes columnistas de El Financiero, se atrevió a decirlo, con todas sus letras, en su columna Fuera de la Caja.

Así lo expresó: “Señor presidente, usted está enfermo”.

“No me refiero a su afección cardiaca o alguna otra dolencia fìsica. El asunto es mental. Las personas que están a su alrededor no se lo dirán nunca, porque lo utilizan para obtener poder y recursos que jamás habrían conseguido por su propia cuenta. Por eso se lo digo yo”. (Fin de la cita)
El 25 de junio de 2019, en la columna Al Tiempo –que se publica en exclusiva en el diario digital Contrapeso Ciudadano–, narramos una simpática escena protagonizada por el Presidente, en uno de sus “baños de pueblo”, por la capital yucateca.

Así lo dijimos: “En Yucatán y metido en su retórica bananera de regalar dinero a manos llenas, el presidente Obrador frunció el ceño, detuvo la perorata y sorprendido preguntó sobre el origen de la risotada colectiva que, repentinamente, opacó su retórica.

“—¿De qué se ríen—, preguntó el Presidente a un juguetón auditorio en donde “la muchachada” no atendía su mensaje?
“La indignación y la contrariedad del Presidente eran evidentes; movía la cabeza de un lado a otro, en rápidos paneos, en busca del origen de la risotada. De lejos alguien le señaló que eran las imágenes en la pantalla a espaldas del Presidente, lo que convirtió en chacota la perorata de López”.(Fin de la cita)

De nuevo la salud mental de AMLO, ahora el 3 de octubre de 2019, con el Itinerario Político titulado “¿Está en sus cabales el presidente
Obrador?”.

Así lo dijimos: “La duda salta de mesa en mesa, en comederos políticos, en partidos, entre legisladores y, sobre todo, entre profesionales del ejercicio del poder.

“Todos o casi todos –políticos, empresarios y periodistas–, lo dicen en voz baja, “en corto”, “entrenos”, para no descubrir su “insano” pensamiento.

“Sí, entre mexicanos de todos los estratos sociales, disciplinas y credos crece la duda sobre la salud mental del presidente”.(Fin de la cita)

El 7 de enero del 2020 volvimos al tema –con el título “¿Quitarle el sueño o la máscara a López?”–, cuando en medio de la peor crisis económica, de seguridad y violencia, el Presidente dijo que “nada le quita el sueño”.

Aquí la cita textual: “Al cínico Presidente no le quita el sueño la quiebra económica, el cero crecimiento, la violencia sin freno, la inseguridad, el desempleo, las 40 mil muertes violentas y tampoco que sea visto en el mundo como un Presidente fallido y fraudulento.

“Pero no es todo; con una arrogancia que ya no sorprende a nadie –porque el cinismo es el sello de la casa–, el mandatario alardeó que el 2020 será un mejor año que 2019”. (Fin de la cita)

En el Itinerario Político del 11 de febrero del 2020 –con el título “es preocupación de todos la salud mental del Presidente–, debimos explicar las razones por las que es preocupación ciudadana la salud de López.

Así lo dijimos: “La vida privada y evitar un potencial daño a terceros, son los límites constitucionales de la libertad de expresión. Sin embargo, en el caso de un servidor público —del Presidente—, el interés público prevalece sobre el derecho a la intimidad, sobre todo cuando se trata de una enfermedad que limita, altera o interfiere en la toma de decisiones de un Presidente.

“En rigor, un servidor público es “un bien público”. Por tanto, el potencial daño a ese bien público —por enfermedad—, debe ser publicitado para el conocimiento ciudadano, ya que, en su papel de mandante, el ciudadano es quien otorga el mandato al presidente.

“De esa manera, difundir la enfermedad física o mental del Presidente –así como las implicaciones para su desempeño–, es una exigencia social. Es decir, el interés público prevalece sobre el derecho a la privacidad de aquel ciudadano que se desempeña como Presidente”. (Fin de la cita)
De nuevo el tema, ahora el 11 de agosto del 2020, en el Itinerario Político titulado “Los males de López”.

Así lo dijimos: “Ya no hay duda. El Presidente mexicano está seriamente enfermo.

“Y no, no sólo hablamos de los severos problemas cardíacos, de obesidad y la inocultable mitomanía que López Obrador exhibe en la Cadena Nacional llamada “mañanera”.

“En realidad los mayores y más graves problemas de salud que aquejan al mandatario mexicano es que bastaron 20 meses de ser el centro del poder, para dejarlo ciego, sordo y, sobre todo, lelo. Pero tampoco es lo más grave.

“Los hechos confirman, todos los días, que los mismos males que afectan al Presidente —la mitomanía, la sordera, la ceguera y la estupidez y hasta la soberbia—, ya son una epidemia que ha enfermado a todo su gobierno, al partido Morena, a sus legisladores y, sobre todo, a la claque intelectual y periodística de AMLO.

“¿Quién será el valiente que se atreverá a decirle al Presidente que debe buscar atención médica, inmediata; que deba buscar cura a la ceguera, la sordera, la mitomanía y, sobre todo, a la pérdida de la razón, al extravío de la realidad?

“¿Dónde están los que pedían que Felipe Calderón buscara ayuda por un supuesto alcoholismo? ¿Dónde están los que aseguraban que Fox consumía Prozac? ¿Dónde los que a diario le endilgaban enfermedades a Peña?

“Las enfermedades de López Obrador no son un juego. Los hechos lo confirman todos los días. Al tiempo” (Fin de la cita)
Luego de meses –el 25 de septiembre del 2020–, y ante la negativa presidencial de ofrecer de manera pública un diagnóstico de su salud física y mental, volvimos al tema, cuando los diputados del PAN presentaron una iniciativa de reformas a los artículos 6, 69 y 84 constitucionales, para que, junto con el Informe presidencial, el Mandatario entregue al congreso el diagnóstico de su salud física y mental.

Habían pasado 665 días de la gestión de AMLO y 231 días de que prometió entregar de manera pública su diagnóstico general de salud.

Por eso volvemos a preguntar: ¿Quién será el valiente que iniciará un juicio político contra el enfermo mental López Obrador?

Al tiempo.

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