Pues si amigos queridos, sigo con la historia de cómo vivimos la experiencia del covid19 en casa con mi hija mayor. Los tres primeros días aparte de la debilidad, empezó a ya no oler, ni a tener apetito, por lo cual, si de por sí ya sentía mucha debilidad, ahora sin comer empeoro el asunto, por más que me esmeraba en llevarle varios platillos, pues decía yo: si no se le antoja uno se le antojara lo otro, y le ponía varias cosas afuera en un como mesita que más bien era como un taburete, que servía bastante bien para ir poniéndole todo lo que creía podría necesitar mi hija. Que le puso a mi hija para que tuviera en su cuarto lo mejor posible? pues bien, ahí les va la lista: desinfectante o sanitizador de spray es más fácil , para que ella misma, cuando tuviera fuerzas pudiera limpiar lo más posible y así ir reduciendo el contagio en el cuarto, limpiar buro, tocador, las chapas de la puerta por dentro y fuera, ) aunque nadie tocaba más que ella, aun así la limpieza fue exhaustiva y minuciosa, cada día ella cambiaba toalla, sabanas, y su ropa, la ponía en una bolsa, la cerraba, ponía satinizante y después yo la recogía con guantes desechables y cubre boca, la sacaba al patio primero, la metía con cuidado de no sacudirla ya estaba el agua caliente con jabón y desinfectante ,a dejaba una noche y luego la lavaba. Luego a la secadora, de tal manera que, si estaban contaminadas, con el agua y jabón, y agua caliente era suficiente para que quedar limpia sin problema de virus. Aparte que quería que mi hija se sintiera amada y atendida de esa forma ya que no podía yo entrar a darle un beso, quedarme con ella. La basura de igual manera la ponía en una bolsa y yo a otra bolsa y le ponía un listón rojo para que los señores que recogen la basura supieran que había que tener precaución y evitar contagiarse. Hay que pensar en las otras personas.
Sus platos ella misma los lavaba en el baño, tenia, cloro, jabón, su esponja, los metía en una bolsa también y yo otra vez los volvía a meter en cloro, jabón y agua. Y solo eran estos platos y cubiertos vasos para ella.
Lo más fácil sería en desechable, pero como tengo una hija que nos supervisa que cuidemos el medio ambiente ya la conocen algunos de ustedes, es aroba soyecoestio, en Instagram , la pueden buscar. Y Estefanía ella es la menor, no nos permite usar desechables, entonces, era doble trabajo y tiempo la verdad, ya los últimos días, yo estaba realmente agotada física y anímicamente, el estrés que se maneja cuando hay un enfermo de covid19 es muy distinto a tener cualquier otro mal. Ya que el peligro de quedar contagiada es tan fácil, y nadie sabe cómo nuestro organismo va a reaccionar con ella, lo estamos viviendo.
¿Y que paso detrás de la puerta? Realmente no se bien, ni mi hija tampoco, lo que yo pude darme cuenta, era que no se podía parar, se tardaba mucho en recoger la comida que le dejaba, y yo no sabía en ese momento porque era, tampoco sabía porque solo contestaba, si no por mensaje, pues al hablarle por la puerta ella decía algo, pero no lograba discriminar que decía, su voz era sumamente débil. Después la preocupación de que no tenía apetito, ni olfato, una de las noche en vela, estaba yo pendiente, a unos 5 pasos en la estancia de la televisión, para cualquier cosa que requiriera de inmediato actuar, pues le cuento que escucho un ruido, un golpe después, y abrí la puerta del cuarto de Estefanía pensando que ella hubiera hecho el ruido, y me dice no mamá se escuchó en el baño, y la sangres se me fue a los talones, toco la puerta y le hablo a verito, hija estas bien ¿ que paso? , abre la puerta… y nada, no hubo respuesta, no podía abrir la puerta, seguía insistiendo y nada, yo respirando profundo para no entrar en pánico, escucho una vocecita muy débil ,que dice: espera ma… paso no se, unos minutos 15 tal vez, para mí una eternidad, y seguí yo hablándole, para que volviera en si al escuchar mi voz. y yo seguía insistiendo, abre amor , háblame, por favor , voy a abrir la puerta a como dé lugar, para esto paso como media hora, hasta que nuevamente dice, mama permíteme, obvio ya sabía que se había desmayado, y posiblemente pegado, y no sabía si podría ser grave, ese tiempo amigos, no se los deseo a nadie, he pasado ya por muchos sustos con mis hijas de todo tiempo, como seguro ustedes, pero cuando se trata de mis hijas, y de no poder ayudarlas se siente una angustia un miedo aterrador, hay que implementar, la respiración profunda eso ayuda a tranquilizarnos, y tomar acciones pertinentes, en crisis.
Finalmente , me dice ya estoy reponiéndome , me bañare, y yo abre la puerta, báñate sentada por favor, quita el seguro y me dice , estate cerquita, pero no entres a menos que sea urgente ok mama, no quiero que te contagies ( ni desmayar ajusto me dejas eso me lo dijo hace unos días que ya entre llantos y risas por todo lo vivido me dijo) finalmente sale del baño, la veo a lo lejos y di gracias a Dios de verla ya de pie, con dos golpes fuertes una en la cadera y otra en el cuello, realmente , que peligroso, pudo ser más fuerte, en fin ya no quiero pensar, más que agradecer y agradecer.
Esa noche estuve en vela rezando, al lado de su puerta, pendiente, su debilidad iba en aumento, la presión estaba muy baja, le hable al médico, mi primo Rubén, para indicaciones, fueron más días de mucha angustia, por fin empezó a pedir alimento, agua, era una bendita señal que las cosas estarían mejor, después de 10 días. Ella mi hija me dice, que no se dio cuenta en muchos días, si era de noche, o de día, no recuerda, dice que ni pensaba nada en esos días de casi estar inconsciente de tanta debilidad. Un día ya desesperado, me puse como astronauta, y abrí la puerta para ver su carita, como estaba, enojada con la situación, de que no me dijera nada, y la veo en la cama, desvanecida con la mirada al techo, y se me volvió a ir la sangre a los talones, ella como pudo con el mayor esfuerzo dice: ¡mama! Vete, cierra la puerta, de que sirvió casi dos semanas, te vas a enfermar, ciérrale, ella indignada, y enojadas las dos, yo porque no quería y yo porque necesitaba ver en qué situación se encontraba y llevarla al hospital. Debo aclarar que el enojo, no es otra cosa que el miedo, el pánico a que se complicara su estado…
Continuará
Un abrazo de luz, cuídense mucho, hasta la próxima. Su amiga Verónica, Diosito por delante.
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