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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 11 de octubre del 2021 a las 15:46
Ciudad de Mexico.- Con el objetivo de analizar si los instintos naturales del primate eran más dominantes o recesivos respecto al ambiente en donde sería criado, un psicólogo crió a su propio hijo en compañía de un chimpancé, sin embargo los resultados no fueron los esperados.
El retorcido experimento dio inicio el 26 de junio de 1931 en manos del psicólogo Winthrop Niles Kellogg y su esposa Luella, con el cual esperaban que el chimpancé con el tiempo se comportara como un niño humano, por lo que no esperaron el giro que daría.
Bajo la pregunta “¿qué nos separa a los humanos de los animales?”, el profesor de la Universidad de Indiana crió a su hijo junto a un chimpancé que sería tratado como parte de la familia.
Todo comenzó con la llegada a casa de Gua, una chimpancé de siete meses y medio, que fue presentada a Donald, de diez meses, como su hermana. Entonces comenzaron a ser tratados y vestidos de la misma manera, además se les enseñarían las mismas habilidades, aunque en las grabaciones se encontró que fueron expuestos a ruidos fuertes, los alimentaban de la misma forma y eran sometidos a pequeñas dosis de dolor.
Durante nueve meses se llevaron medidas de su presión arterial, el tamaño del cuerpo, la fuerza, la destreza, la locomoción, los reflejos, la vocalización y la memoria.
La información fue escrita por Kellogg en su obra ‘El niño y el mono’, en donde se registró que Gua tuvo un comportamiento excepcional, incluso seguía órdenes mejor que Donald, aprendió a ir sola al baño y comer con cubiertos.
Gua pronto se convirtió en la líder y desarrolló habilidades humanas, aunque comenzó a enseñarle habilidades de mono a Donald. La chimpancé no aprendió el idioma humano, los científicos señalaron que “había llegado a su límite intelectual”.
Por su parte, Donald comenzó a imitar a su hermana así como el lenguaje, por lo que los padres comenzaron a alarmarse. El menor jadeaba, gruñía y mordía, actuando como Gua, además no tenía un desarrollo lingüístico y apenas pronunciaba tres palabras.
El experimento se detuvo nueve meses después de ser iniciado, en vez de los cinco años planeados, la empresa estadounidense de medios ‘OZY’, señaló que los científicos se preocuparon al ver que el desarrollo de su hijo se limitaba; mientras que otros indican que estaban ‘agotados’ por el experimento y la doble crianza.
Gua fue devuelta a Orange Park, sin embargo no pudo adaptarse a la manada y falleció un año después, mientras que Donald logró desarrollarse como una persona normal, estudió medicina y se especializó en psiquiatría, aunque se suicidó a los 43 años, no hay una razón pero algunos indican que se debe a su infancia.
Con información de Debate.
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