Nosotros los Pobres, es una película de la llamada época de oro del cine nacional. De 1948 y con Pedro Infante encabezando el elenco, este largometraje ponderaba las virtudes de la pobreza en que vivía la gente buena y noble, en contraste con todos los antivalores posibles que se les endosaban a los “ricos”.
Esa narrativa pretendía, en el fondo, fortalecer la idea de que la pobreza exaltaba los más altos valores del ser humano, como la bondad, solidaridad, la empatía, y minimizaba los problemas inherentes a esa condición, como el hacinamiento, marginación, la falta de oportunidades educativas, culturales y económicas que impedían la llamada movilidad social, el acceder a posiciones más cómodas y de vida más holgada.
En esa época existía toda una estrategia gubernamental para contener el malestar de los pobres. El Clero ayudó en ese propósito y por supuesto el séptimo arte. Parecería que lo único que les preocupaba a los gobernantes, al gran capital, era mantener en una condición “manejable” a esos millones de mexicanos sumidos en la pobreza.
Han pasado 70 años y nos topamos con una retórica similar: el presidente Andrés Manuel López Obrador, dice que los pobres no tienen malicia y son muy leales y fraternos, contrario a la clase media, cuya mayoría es susceptible a la manipulación.
En fin, antes eran las virtudes de los pobres contra la vileza de los ricos, y ahora es la lealtad y fraternidad de los pobres contra esa manipulable clase media a la que, por añadidura, el Presidente endosa hoy una docena de características negativas.
Bueno, pues habría que preguntarle directamente a los más pobres, los que en los hechos y cotidianamente tienen que luchar por sobrevivir en un contexto socioeconómico hostil, carente de oportunidades, si es verdad eso de que su virtud, es ser leales y fraternos, aunque muchas veces tengan complicaciones hasta para llevar el pan a su mesa.
Quién sabe, tal vez algunos digan que están bien las becas, pero que estaría mejor si se les dotara de las herramientas e infraestructura que les permitieran, en los hechos, acceder a oportunidades y satisfactores. Quién sabe, tal vez muchos quisieran ser “egoístas” clasemedieros.
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