Coahuila
Hace 4 años
Si bien la agenda pública del fin de semana es acaparada por asambleas políticas de los partidos en el estado, el tema de temas en el norte del país en general y Coahuila en particular, sigue siendo el agua.
A la escasez en Torreón, Parras de la Fuente y General Cepeda, se sumaron en días recientes Monclova, Ramos Arizpe y Arteaga. En puntos focalizados y en vísperas de la canícula, es verdad, pero escasez al fin. Endémico ya es el fenómeno en la Carbonífera e irónico en Los Cinco Manantiales, como fue señalado en este mismo espacio el domingo pasado.
Nuevo León, el caso más radical y también el más próximo, avanzó una casilla en el tablero de la emergencia: Conagua, el organismo rector de la política hídrica en el país, advirtió a las empresas que poseen concesiones de aguas nacionales adheridas a la Cámara de la Industria de la Transformación (Caintra), que, o ceden temporalmente sus derechos a extraer en beneficio de usuarios domésticos del área metropolitana de Monterrey, o iniciará procesos administrativos para quitar estos al concluir el periodo para el que fueron aprobados.
Se trata de 472 licencias para uso industrial en poder de afiliados a la Caintra por un total de 75 millones 930 mil metros cúbicos anuales de aguas nacionales y, al respecto, compañías como Alfa, Arca Continental, Cemex, Heineken, Ternium y Vitro han accedido a la cesión que, de momento, solo ha quedado en papel.
Sin embargo esa cifra, aparentemente estratosférica, comparada con el volumen comprometido a particulares en el semidesierto de Coahuila, se queda una vez más en morralla.
Y aquí viene lo interesante. A pesar de que Coahuila tiene dentro de su territorio solo 223 licencias autorizadas por Conagua para uso industrial, a comparación de las 794 existentes en Nuevo León por el mismo concepto, en el vecino estado hay hasta cierto punto más equilibrio, por irónico que resulte plantearlo así en estos momentos.
Tan solo Comisión Federal de Electricidad (CFE), a través de su Central Termoeléctrica José López Portillo y Carbón II, ubicadas en Nava, posee derechos por 74 millones 876 mil 141 metros cúbicos de aguas subterráneas al año para uso industrial, una cifra similar a la referida industria neoleonesa.
Su paralelo más cercano, Pemex, con importante presencia en Cadereyta, tiene concesionado un millón 992 mil 394 metros cúbicos.
Otro ejemplo: Ternium, el mayor consumidor de la industria en Nuevo León, dispone de 11 millones 511 mil 562 metros cúbicos distribuidos entre 30 títulos. En cambio su homólogo coahuilense, Altos Hornos de México (AHMSA), acapara casi la misma cantidad (10 millones 257 mil 225) en una sola concesión. Esa concentración supone un déficit para el Acuífero Monclova por 36 millones 687 mil 702 metros cúbicos por año que se están extrayendo a costa del almacenamiento no renovable, con datos oficiales al 20 de febrero de 2020.
Otra muestra: Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, S.A. de C.V., dispone de cinco títulos por 6 millones 905 mil 600 metros cúbicos en Nuevo León. Pero la Compañía Cervecera de Coahuila, S. de R. L. de C. V., a su vez, con un solo permiso, saca 20 millones de metros cúbicos en el municipio de Zaragoza a favor de Constellation Brands. Tres veces más. Y lo anterior significa un déficit de 35 millones 221 mil 750 metros cúbicos anuales para el acuífero al que corresponde: el Allende-Piedras Negras.
Lala, por el contrario, ni siquiera tiene parangón en tierras regias. En este caso la familia Tricio, sus dueños, ostentan licencias para diferentes usos en La Laguna de la entidad por una suma de 23 millones 494 mil metros cúbicos anuales de libre alumbramiento. Su actividad, en conjunto con los distritos de riego en la región, representa un déficit estimado en 149 millones 45 mil 850 metros cúbicos por anualidad para el Acuífero Principal-Región Lagunera, siendo este el más afectado de los 28 que comprende Coahuila.
Cortita y al pie
Ahora bien, 19 de los 28 acuíferos de la entidad están en números rojos, sin disponibilidad para más concesiones extractivas, y solo se salvan los nueve más alejados de núcleos poblacionales e industria. Precisamente por eso: por su inaccesibilidad geográfica y escaso atractivo, como el Acuífero Hércules, en Sierra Mojada, o el Acuífero Laguna El Coyote, en Ocampo. Y aunque la última medición de Conagua data del inicio de la pandemia, 20 de febrero de 2020, es previsible que la sequía y el consumo excepcional de los últimos dos años, a causa del confinamiento sanitario, hayan mermado las reservas de aguas subterráneas, de por sí ya comprometidas.
En 2022 tenemos al elefante en la habitación, pues.
La última y nos vamos
En este mismo espacio se publicó anteriormente que los viñedos en la Región Sureste y los intereses políticos -estos sí, distribuidos por todo el estado- predominan en el padrón de concesiones de aguas subterráneas en Coahuila. Pero la comparación entre consumidores capitanes de la industria en Coahuila y Nuevo León es preocupante.
Y esto es más relevante que cualquier grilla temporal o de coyuntura. O mejor dicho: esto sí es verdaderamente relevante
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