En días pasados Netflix estrenó la serie “Griselda”, dramatización basada en la vida de la narcotraficante colombiana Griselda Blanco Restrepo, interpretada en este caso por una caracterizada Sofía Vergara.
Se trata de una mujer sin escrúpulos, alrededor de sus cuarentas, abriéndose paso entre un ecosistema entonces exclusivo de hombres. Y delincuentes, naturalmente. Sobre todo esto último.
Independientemente de la historia (que se desarrolla durante la década de los 70 y 80, entre Medellín y Miami), el tema de fondo es la toma de decisiones. La ambición. El arrebato. La necesidad de ostentar para obtener el reconocimiento social. Pulsiones primarias en un contexto de poder político y social.
Y acaso sin así desearlo, en Coahuila tenemos a nuestra “Griselda” región 4: Tania Vanessa Flores Guerra, Alcaldesa de Morena en Múzquiz.
Los parecidos son razonables. Griselda, como Tania, se refiere a la oposición como “los contras”, en la jerga de la delincuencia organizada. Griselda, como Tania, habla de sí misma en tercera persona. Como si experimentase un desdoblamiento de la personalidad.
Si Griselda inicia su ascenso luego de obtener un capital importante de manera ilícita, Tania Flores logra su primer contrato como proveedora de CFE, en condiciones irregulares (19 millones de pesos durante 2020 con su empresa Minera Flores de la Carbonífera; el 3 de mayo de 2021, se adjudicó otros 206 millones. El 6 de mayo, tres días después de consumar el trato, quitó su nombre de la sociedad mercantil para desvirtuar acusaciones en su contra recibidas por facturar a CFE y ser candidata al mismo tiempo). A partir de ahí, inicia su aventura en la Presidencia Municipal.
Y aquí viene lo interesante: el curso de los acontecimientos nos conduce al momento en que Griselda se independiza y pretende controlar el territorio por ella misma, sin intervención de terceros.
Justo lo que acaba de hacer Tania el pasado 25 de enero. Lo dijo públicamente, y con micrófono en mano: “yo ya no voy a asignarle obra a ningún empresario, a ningún contratista, porque yo lo voy a hacer con el Municipio, lo único que voy a gastar es el puro material porque la maquinaria ya la tengo”.
A confesión de parte, relevo de pruebas.
Con ello, prácticamente, cerró la gestión municipal pues de aquí en adelante no hay nada para nadie, en cuanto a proyectos de infraestructura se refiere. Bajó anticipadamente la cortina. Su discurso son los estertores del trienio que concluirá el 31 de diciembre del año en curso, independientemente de lo que ocurra en la elección de junio próximo.
Por otro lado subyace la pulsión autoritaria. Su voluntad por encima del Cabildo, del Presupuesto de Egresos anual, y de las reglas mínimas de contratación contenidas en la legislación vigente. Sin demeritar, desde luego, la visión obtusa y cortoplacista de quien concibe una comuna, no como una sociedad participativa, sino como una máquina para bacheo.
¿Qué dirían hoy los morenistas, si en lugar de ser Tania la protagonista, fuese un priista quien mencionase sus deseos explícitos?
Luego de un breve periodo de esplendor, donde obtiene bonanza económica y poder entre sus pares, Griselda, “La Madrina”, deviene en declive físico, familiar y económico: paranoia, delirio de persecución, desintegración y tragedia familiar, incautación de cuentas y caída en prisión.
Tania, por su parte, excusó su presencia en un evento público junto al Gobernador la semana pasada y para mayor credibilidad publicó una fotografía en bata de paciente médico, en el umbral de una máquina para imágenes por resonancia magnética. En pose de simular arcadas y contener el vómito, pero con un reloj y tres anillos puestos (metales a todas luces incompatibles con el referido aparato en cualquier circunstancia).
Puede hacer una transmisión en vivo para mostrar cómo llora mientras ve como se inundan las calles del pueblo, máxima ‘transparencia’, pero no puede publicar adjudicaciones y licitaciones del Ayuntamiento desde junio de 2023 como es obligatorio, al ser información pública de oficio.
Puede fotografiarse en la antesala de un estudio clínico, pero no son públicos los contratos y convenios celebrados por el Municipio desde la fecha mencionada.
Cortita y al pie
Lo anterior hace surgir un cuestionamiento: ¿Es necesaria, o mejor dicho, imprescindible, la estética “buchona” para poder gobernar?
¿No se puede simplemente administrar, sin echar mano de una personalidad impostada para hacerse respetar entre los ciudadanos y grupos de poder? ¿Es lo anterior imposible? ¿Es acaso la Región Carbonífera de Coahuila un territorio aparte de la civilización que requiere la versión más vernácula de sus gobernantes?
El asunto no es el refinamiento de las maneras, sino el nepotismo. Si en el vecino Municipio de San Juan de Sabinas fue frustrada la intentona por colocar a la esposa del Alcalde como diputada local en 2023, en Múzquiz durante 2024 la Presidenta Municipal ha torcido las circunstancias de tal forma que sólo exista un falso dilema: reelegirse, o ceder el poder a su hermano.
La última y nos vamos
Un Pirata de Culiacán en San Juan de Sabinas. Griselda Blanco en Múzquiz. Ambos personajes, representantes del emblema Morena.
¿En qué momento llegamos a esto?
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