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Agencias
Publicado el sábado, 28 de mayo del 2016 a las 06:50
BBC | Caracas.- Oliver Sánchez murió el martes con apenas 8 años y toda una vida por delante: soñaba con ser bailarín, inventor o bombero.
Pero este niño venezolano también tenía cáncer y no conseguía medicinas para curarse.
Por eso, el 26 de febrero pasado se sumó a las protestas en Caracas contra la escasez de medicamentos en su país.
Su imagen pidiendo un fármaco para la quimioterapia, portando un cartelito escrito a mano por él, “Quiero curarme. Paz y Salud”, se volvió viral en los medios de comunicación y las redes sociales de Venezuela y otras partes del mundo.
Su rostro, una cruda imagen de la crisis de salud que afecta al país sudamericano, y que según declaró en enero la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, es una “emergencia sanitaria”.
“Lucha titánica por los medicamentos” Oliver fue diagnosticado de linfoma no Hodgkin en noviembre pasado. El primer síntoma de su enfermedad fue una infección y una fiebre, y se pensó en una gripe.
Pero diversos estudios médicos confirmaron lo peor: un cáncer del tejido linfático. Así le explicóEsperanza Hermida, una amiga de la familia y activista de derechos humanos.
Luego del resultado de la biopsia, al drama del diagnóstico le siguió el drama de un país con escasez de medicamentos.
Para la familia de Oliver conseguir medicamentos esenciales para su tratamiento, como fenobarbital y epamin (anticonvulsivos) o oxcarbazepina (antiepiléptico) fue una “lucha titánica”, según recuerdan.
amg
“Fue él mismo el que solicitó ir a la marcha y en un momento pidió un papel y diseñó su pancarta”, contó Ricardo Lobo, su tío. “Era un chico muy alegre, transmitía mucha energía positiva”.
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