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Coahuila

Radiografía de una elección en Saltillo

Por Luis Carlos Plata

Hace 1 mes

Parece un simple distrito electoral de la cartografía federal, con zonas áridas, rurales, grisáceas, el paraíso del block y la vivienda sin áreas verdes y asimétrica, pero el 7 de Saltillo hizo perder a la fórmula del PRI por Coahuila la posición de mayoría en el Senado, al diputado vigente la reelección al Congreso de la Unión y, de hecho, el Alcalde electo ahí sucumbió.

El fenómeno es interesante por tratarse de la ciudad más priísta del país. Donde ganaría el emblema tricolor hasta con una vaca dormida por candidato. Pero ya no. Una diferencia de 31 mil 400 votos para la Presidencia Municipal no basta.

El 2 de junio Morena triunfó en 440 casillas de Saltillo de 1083 instaladas (sumando las contiguas). Lo nunca visto. La coalición integrada por PRI-PRD-UDC, en cambio, en 632. Hubo empate en 11.

Y aquí viene lo interesante: 300 casillas de las 440 ganadas, se ubican en el distrito electoral 7, por 140 en el Distrito 4.

Para dimensionar: 246 casillas ganó el PRI en el 7. Es decir, 54 menos.

Curiosamente Morena no sacó más de 300 votos en ninguna, en cambio el PRI obtuvo en algunas más de 400 papeletas a su favor. Ningún otro partido, salvo ellos dos, ganó una sola.

Fraccionado por distritos locales, así queda la estadística para Morena: 124 casillas donde se alzó con la victoria en el distrito electoral 15, 110 en el 16, 106 en el 13, y 100 en el 14.

Falta mucho tiempo y serán otras las circunstancias, pero la renovación del Congreso del Estado en 2026 tiene dos focos rojos en la capital: los distritos locales 15 y 16. Dos de cuatro que se dan por descontados en condiciones de normalidad.

Existen rarezas que merecen ser mencionadas. En la sección 1852, correspondiente al ejido Buenavista, el PRI obtuvo sólo 9 votos. Y en la sección 1005, también en esa localidad, perdió en todas las casillas contiguas que se instalaron con una diferencia importante. El escenario se repitió en la sección 1626, ubicada en la colonia Mirasierra, y en la 1002, del fraccionamiento Valencia.

Existe un denominador común y particularidad entre ellas y algunas otras: entre más grandes y populosas, más votos para Morena.

El diputado federal Jaime Bueno, por su parte, perdió por 10 mil votos de diferencia, entre 200 mil emitidos en esa circunscripción, la 7. Equivalentes al 5%.

Respecto al Senado, la fórmula de Morena-PT-Verde obtuvo casi 16 mil votos de ventaja en esa demarcación. Prácticamente la diferencia estatal (23 mil 360 votos) que les hizo ganar la posición de mayoría. En el otro distrito, para dimensionar, el PRI-PAN-PRD ganó por 21 mil sufragios.

Luego de cuatro contiendas municipales en que ha participado desde su constitución como partido político, donde sus candidatos fueron Rodolfo Garza (2017), Óscar Mohamar (2018), Armando Guadiana (2021) y Alejandra Salazar (2024), no hay trabajo que respalde a Morena en Saltillo y sin embargo, su preferencia crece cada tres años. Los indignados y resentidos que simpatizan, se autoconsuelan con el susto. Una ventosidad sacada de improvisto al PRI.

En el caso de Judith Alejandra Salazar Mejorado, su candidata perdedora, esta dijo el 6 de junio que “ya no le interesa quedar bien con nadie”, y del PT y el Partido Verde, señaló, son “unos vulgares ambiciosos”. Eso sí, acusación acotada a Saltillo, como si se pudiese ser una cosa localmente y otra muy distinta en el plano nacional cuando representan lo mismo. El equilibrismo político.

Embelesados por los likes y las views, olvidan que los influencers no influyen en el mundo real; una de las lecciones que dejó la elección de 2023 en Coahuila. Las miles de interacciones que alcanzan sus publicaciones en redes sociales no se traducen a victorias fuera del plano digital, convertidos ya en candidatos. Hubo un abismo de diferencia entre lo virtual y lo real, como antecedente a tomar en cuenta para futuros comicios. No son un concurso de popularidad.

O cómo se explica que teniendo alrededor de un millón 150 mil seguidores en sus redes sociales, hayan votado por ella 148 mil ciudadanos. El 10% de su presunto alcance.

En su día otra candidata a la Alcaldía de Saltillo, “Tommy” Vives, alcanzó una votación inusitada en la elección municipal de 2002, cuando nadie se lo esperaba, y se le vislumbraba un futuro político relevante. Posteriormente acumuló derrotas hasta terminar en la irrelevancia (incluso en las filas del hoy extinto PRD).

Por lo demás, la partidocracia manda. Ni siquiera hubo aspirantes a candidaturas independientes en el proceso electoral, y quienes ganaron representan a los partidos políticos con mayores prerrogativas y poseen una característica común: todos han sido servidores públicos o candidatos previamente.

El panorama para los próximos dos años es distinto: sin elecciones en 2025, y con las intermedias en 2026 que poco interés generan históricamente; desde la próxima semana y hasta el 7 de junio de 2026 es probable que se desvanezca la flama con el paso de los días y la polarización poco a poco desaparezca.

Cortita y al pie

A propósito del aniversario 446 de la ciudad, en 2023, en este mismo espacio se publicó lo siguiente, una tesis personal: “Dos Saltillos. Uno hacia el norte, y otro en el resto de los puntos cardinales. Unos apartados con conocimiento de causa, formando una microcivilización que emula sin éxito la vida sampetrina, y otros marginados por las circunstancias socioeconómicas. Los muros mentales distancian más que la cartografía simplificada en un p’arriba o p’abajo”.

 

La última y nos vamos

Justo así sucedió. Un cinturón cortó exactamente a la mitad del territorio. La preferencia en el norte y centro, a favor de Xóchitl, y en el sur y poniente, a favor de Claudia. El oriente dividido justamente, en dos partes.

Nunca como en 2024 se habían plasmado las diferencias con esa fidelidad en una elección. ¿Existe punto de retorno?

Pienso que no.

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