Arte

Publicado el jueves, 28 de octubre del 2021 a las 04:09
Ciudad de México.- De ébano negro y piel de serpiente, el sanshin es un instrumento musical de Okinawa, Japón, indispensable en el hogar de muchos habitantes, porque el pulso de sus tres cuerdas hace palpitar las festividades de la isla donde nació Takashi Hirayasu, quien se ha convertido en el intérprete más cosmopolita de esta especie de laúd.
Se trata de un músico y cantante japonés que conjuga ritmos occidentales, como el jazz, el blues o el rock, con los sonidos tradicionales.
Pero con su instrumento va más allá, al que transforma también en un artefacto de percusión, como muestra al batir sus manos sobre éete durante una entrevista, apenas aterrizar en el país y comer tacos.
Esta es su segunda estancia aquí, auspiciado por la Fundación Japón en México; en la primera, hace 30 años, vino para ofrecer una serie de conciertos, y ahora celebra volver y encontrar una temperatura y humedad semejantes a Okinawa.
Fue precisamente en su isla natal donde abrevó de la música de Occidente, pues allí Estados Unidos mantiene bases militares, cuenta.
“
Conocí a soldados no solamente de Estados Unidos, sino también de México y de otros países de Latinoamérica o de Asia. Era una mezcla de todo el mundo. Iba a tocar la guitarra casi todos los días a la base militar y, naturalmente, me impregné y aprendí la música occidental, como el jazz, el blues y los ritmos latinos. (Esa música) entró a mi cuerpo y a mi corazón, pues era un adolescente, etapa muy importante para formar la personalidad”, relata Hirayasu, quien se presentó en CDMX con el percusionista mexicano Armando Montiel y hoy lo hará en la Plaza Principal de Irapuato, para cerrar su gira por el país.
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