Arte

Publicado el viernes, 22 de octubre del 2021 a las 04:10
Saltillo.- Antes de que la pandemia de Covid-19 congelara a la cultura y detuviera las piernas que caminan y las manos que sujetan, los cuerpos de Cristal Castillo, Andrea Almora y Tania Núñez creaban una danza que adaptara el espacio de los lugares arquitectónicos de su Chihuahua natal a esos movimientos cuya expresión transmite más al verse, que al contarse.
Aún así el Covid-19 se extendió como un sábana oscura sobre todo el mundo y detuvo las presentaciones, aunque no sus manos y pies, ni mucho menos el deseo de crear. Así, sus miembros, acostumbrados al escenario, recordaban la emoción de estar frente al público y de ahí surgió Cuerpo Memoria, pieza de danza contemporáneo que se presentará mañana en el Rincón del Teatro a las 18:00 y 20:30 horas.
Dirigidas por Cynthia Aguirre, ese primer proyecto de espacio abierto, que tenía como objetivo “ser una dispositivo escénico que jugaba con el pasado y el presente”, se transformó en este montaje que “busca ser un diálogo entre el cuerpo y la memoria pero, en vez del espacio exterior, será en el interior y con pocas bailarinas”.
Según detalló la coreografía de DanzArena, compañía del montaje, esta pieza es una introspección a esos recuerdos que la fibra de sus músculos guarda. La costumbre del movimiento tomando el control de sus miembros y dejándose llevar al ritmo de la música del compositor Boris Díaz, cuya guitarra ofrece una atmósfera íntima a la pieza.
Así, el sentimiento de pasividad estática del confinamiento lleva una especie de metáfora en el inicio de Cuerpo Memoria, pues las tres bailarinas y la misma Aguirre, comienzan como maniquíes que, poco a poco, recuperan esa soltura de brazos y piernas.
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Empezamos a trabajar desde el entrenamiento y dejar al cuerpo hablar y danzar a través de movimientos que creíamos perdidos, olvidados, que ya nuestros cuerpos no hacían porque se habían quedado en el pasado. En ese proceso fuimos descubriendo que cuando la memoria olvida muchas cosas, el cuerpo sí las recuerda”, y agrega que su coreografía “es muy femenina, y creemos que despierta esa femineidad en el espectador y, a través de eso, también despierta su memoria sobre historias y experiencias”.
Nuevos espacios
Si bien la semilla que germinó en Cuerpo Memoria fue plantada en espacios abiertos, su flor se abrió en lugares cerrados, principalmente teatros. Y ha comenzado a esparcirse por el norte mexicano gracias al apoyo del Circuito Nacional de Artes Escénicas en Espacios Independientes, de la Secretaría de Cultura federal, que la ha llevado a estados como Nuevo León, Durango, su natal Chihuahua y, ahora, Coahuila.
Este cambio representa un reto, pero también una oportunidad de adaptabilidad, señala Aguirre. Pues el arte que dominan tiene una relación directa entre el espacio que se habita y el cuerpo. Siendo el primero uno cambiante en cada uno de los teatros que se han presentado, entre los que se encuentran Teatro Bárbaro y Espacio Espectante.
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El cuerpo tiene un lenguaje muy complejo que, quienes trabajamos con él desde la danza, podemos usar para detonar emociones y llegar a lo más profundo de lo que está sucediendo en nuestros cuerpos”, apunta y añade que “aún así, cada cuerpo tiene su propio mensaje y diálogo complejo con el espacio”, dijo sobre la obra cuyos boletos pueden conseguirse en el Facbeook Rincón del Teatro.
Por ello, estos cambios de lugar permiten “que esos contextos transformen todo lo que intentamos decir en la coreografía o que encontramos en nuestra investigación. Estas experiencias nos ofrecen la posibilidad de cambiar la forma y el fondo, porque creemos que estos espacios nos pedirán que cambiemos algunos pasos de la coreografía, según nos exija el lugar y, también, la relación que se forme con el público”, concluyó la bailarina.
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