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Agencias
Publicado el miércoles, 8 de agosto del 2012 a las 20:22
México.- Emiliano Zapata Salazar nació en San Miguel Anenecuilco Morelos, el 8 de agosto pero de 1879.
Su padre fue Gabriel Zapata y su madre Cleofas Salazar, quienes procrearon a 10 hijos, de los cuales Emiliano fue el octavo. A todos les enseñaron a trabajar en el surco y la crianza de animales para su compra y venta.
En aquellos tiempos, la vida de los jornaleros era aún muy difícil y más si no se trabajaba para las haciendas, por lo que su expectativa de vida no era muy extensa. Fue así que sus padres fallecieron dejando huérfano a Zapata y sus hermanos cuando él tenía 16 años.
Sus 3 pasiones
Emiliano tuvo 3 pasiones: las armas, las mujeres y la charrería.
Su primer encuentro con las armas fue gracias a sus tíos José María y Cristino Zapata, quienes fueron soldados en la Guerra de Reforma y enseñaron a Emiliano el dominio de las armas de fuego.
Además de conocer los dotes del armamento, Zapata logró conquistar a más de una mujer, sin embargo, Inés Alfaro Aguilar fue con quien tuvo a sus primeros 2 hijos: Nicolás y Elena Zapata Alfaro. También contrajo nupcias con una joven de clase acomodada llamada Luisa Merino, y al caer la dictadura porfirista, el 20 de agosto de 1911, sumó a su lista de conquistas a la señorita Josefa Espejo Sánchez, conocida como “La Generala”, originaria de Anenecuilco.
La charrería fue otra de sus pasiones. Se le consideraba el mejor caudillo del sur de México ya que era montador de toros, lanzador, amansador de caballos y muy diestro en las artes de la charrería.
La tierra fue el tema fundamental de la lucha del caudillo, siempre seguro de que la tierra para el campesino era la vida, para él eran los terrenos ancestrales dónde se encontraban las raíces de todos los antepasados y aseguraba que sin la tierra no eran nadie.
Creía que los occidentales no comprendían la relación de los pueblos indios con la tierra, porque para ellos la tierra era sólo una mercancía y para ellos era la vida, la razón. Zapata se caracterizó por ser un líder nato, con fervor supo defender las tierras de los campesinos y aunque muchas veces no hubo victoria, nunca se dio por vencido.
Como parte del movimiento revolucionario, estuvo al mando del Ejército Libertador del Sur.
Madero, “traidor de la revolución”
En los tiempos de la Revolución, Zapata conoció a Madero, que se convirtió en su aliado. Ambos deseaban quitar a Don Porfirio Díaz como presidente de México, y una vez que Francisco I. Madero tomó la silla presidencial, Zapata se reunió con él para dialogar sobre la devolución de tierras a campesinos.
Sin embargo, Madero creía que primero había que hacer una reforma política, pero lo que para Zapata era prioritario, era la devolución de las tierras robadas por las haciendas, por lo que tomó a Madero como un traidor de la Revolución.
Ante el asesinato del presidente Madero, y la usurpación de Victoriano Huerta, Zapata se convirtió en uno de los jefes revolucionarios más importantes, dominaba el estado de Morelos, parte del Estado de México, Guerrero, Puebla y Tlaxcala.
Junto con Francisco Villa, logró una alianza militar, ‘El Centauro del Norte’, que proveía de armas al ejército zapatista. Ambos, él y Zapata, estaban de acuerdo en que la tierra era del pueblo y se opusieron a Venustiano Carranza, lo que provocó la continuación de la guerra civil. Muerte a traición
Emiliano Zapata fue traicionado por Jesús Guajardo, quien lo mató el 10 de abril de 1919 en Chinameca, Morelos lo que le valió que lo ascendieran a General.
Su muerte fue orden del mismo Venustiano Carranza y a un premio en metálico de 50,000 pesos en monedas de oro “por haber cumplido satisfactoriamente la difícil comisión que le fue conferida”, ya que con engaños logró que el Caudillo del Sur creyera en su palabra como opositor del gobierno carrancista.
Fuente: El Financiero
Aunque el lema “Tierra y Libertad” se atribuye constantemente a la autoría de Emiliano Zapata, esta frase no es de él. Quien usaba constantemente esta frase era Ricardo Flores Magón. Para demostrarlo, basta leer los artículos publicados en el semanario Regeneración. En particular, el artículo titulado “Tierra”, del primero de octubre de 1910.

Ante la traición de Madero, el 28 de noviembre de 1911, Zapata lanzó el ‘Plan de Ayala’, donde exigía la redención de los indígenas y la repartición de los latifundios creados durante el porfiriato. Se desconocía a Francisco I. Madero como presidente. Su lema fue: “Reforma, Libertad, Justicia y Ley”.
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