Arte

Publicado el lunes, 14 de marzo del 2022 a las 04:18
Ciudad de México.- La artista Perla Krauze propicia otro modo de andar.
En la muestra Nonsite: El Pedregal Revisitado, que presenta en el Museo Universitario de Ciencias y Artes (MUCA), convida un paisaje de arena volcánica que invita no solo a hundir los pies mientras se camina o a equilibrar el cuerpo cuando se pisan piedras más voluminosas: anima, también, a moderar la marcha.
“ Quería dar fe de la riqueza ecológica que hay en el Pedregal, de la variedad de rocas, desde la fuerte y áspera, hasta la más suave, sobre la cual uno puede caminar; es una exposición para tener una experiencia, para desacelerar y pausarse”, dice Krauze sobre la instalación que se despliega en 2 mil metros cuadrados y ocupa toda la sala del museo universitario, sobre la cual se distribuyeron 35 toneladas de tierra volcánica.
Algunos estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la UNAM –desde la que pueden ingresar al museo– se descalzan para entrar en la instalación curada por Michel Blancsubé, tocan e incluso reubican alguna flor o piedra.
“ Quería, sí, que fuera una exposición para habitarse”, apunta Krauze, cuya muestra resulta también poética: reúne rocas que florecen o que estimulan el florecimiento./span>
“ Lo pétreo aparentemente no tiene vida, pero la provoca: es el sitio donde se da la vida, la vegetación y es lo que trabajamos aquí: el mundo mineral y el mundo vegetal”, refiere durante un recorrido que debe hacerse, como la artista aconseja, con pausas, para mirar el estanque de agua, por ejemplo, o las plantas enmarcadas, a modo de herbario: un atisbo apenas de las mil 500 especies que resguarda la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA), institución que colaboró, junto con el Jardín Botánico de la UNAM, en el proyecto artístico de Krauze.

Agaves y quiotes, no por marchitos menos imponentes, se reparten aquí y allá, en un oasis de tezontle rojo y negro, como el que la cautivó cuando visitó el volcán Yahualixqui, en Tláhuac, y escuchó el rumor de las piedras deslizándose por las corrientes del viento, captado por la artista en videos que forman parte de la muestra.
“ Al ver todo este espacio en Tláhuac lleno de tezontle rojo, negro y con estas piedras cayendo, Perla dijo: ‘es esto lo que quiero reproducir en la instalación’”, relata Blancsubé.
Resultó entonces “una gran pintura tridimensional” de esta naturaleza agreste, más visible al exhibirse dentro del museo.
“ Aislada para, al final, aumentar la mirada sobre ella. Es paradójico, pero la gente quizá tenga más atención a la naturaleza una vez que la vea en un espacio que, a priori, no está hecho para eso”, plantea Blancsubé.
La instalación de Krauze abreva de la noción de “nonsite” (no-sitio) propuesta por el fallecido artista del land art, el estadunidense Robert Smithson.
Esta consiste en trasladar y reacomodar material de una zona geológica específica al interior de un espacio de exposición: en este caso de la zona del Pedregal al MUCA, explica Blancsubé.

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