Arte
Por
Grupo Zócalo
Publicado el martes, 8 de agosto del 2023 a las 04:02
Ciudad de México.-“La escritura ha sido para mí un proyecto de vida, y los proyectos de vida tienen que existir. Creo que históricamente las mujeres los han sacrificado o han permitido que otros se los maten; a la hora de buscar la libertad -el sitio en el que mejor se puede expresar uno, el espacio individual-, las mujeres han estado del lado del silencio y lo marginal. La libertad entra siempre con la responsabilidad de mantener esa misma libertad, incluso a nivel económico. En muchos casos, relacionados con la clase alta, es más cómodo el silencio”, afirma la narradora Mónica Lavín (Premio Iberoamericano Elena Poniatowska 2010) sobre la reedición de “Tonada de un viejo amor”, su primera novela, que en días recientes fue lanzada bajo el sello editorial Planeta.
Para esta nueva edición, Lavín hizo una relectura -27 años después- con la intención de llevar a cabo los ajustes necesarios; salvocambios menores, detalles de estilo, la escritora afirma que se sintió bien al observar sus inicios como escritora y lo vigente que es la historia que ella cuenta páginas adentro: “Me gustó ver mi interés en el papel femenino, sin que, en ese entonces, hubiera en mí una deliberada intención al respecto”, dice.
El personaje principal, Cristina Velasco, es una mujer castigada por su comunidad; enrolarse en amores clandestinos la lleva a que la gente de su entorno en el pueblo viticultor de San Lorenzo, le cierre las puertas y le retire el habla, “una de las mayores formas de violencia”. La condena que enfrenta, continúa Lavín, es estar atrapada en el silencio de una época y una clase social que tuvo puestas sus expectativas no sólo en ella, sino en lo que socialmente y bajo cierta época se cree que deben ser las mujeres.
“
No había pensado esto a la hora de escribir la novela. Yo estaba encantada con la historia de un amor clandestino y en la resolución de éste en un lugar del que el personaje decide no salirse nunca; se queda atrapada allí porque es el sitio que le da sentido y al que pertenece”.
Como mujer, Velasco no tiene otra opción. Nada, más allá del silencio y la afrenta de tener un amante o un esposo que no encaja con las convenciones del lugar en el que ella se encuentra, detalla la también ganadora del Premio Gilberto Owen en 1996.
Notas Relacionadas
Hace 8 horas
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias