Arte

Publicado el sábado, 4 de junio del 2022 a las 04:02
Michoacán.- La imagen arqueológica de Tzintzuntzan, antigua ciudad de Michoacán y capital del imperio tarasco, urbe prehispánica que rivalizó con México-Tenochtitlán por su extensión y poderío, cambió por completo en el último año debido a que en las exploraciones se incorporó la tecnología LiDAR (Light Detection and Ranging, por sus siglas en inglés), un sistema de escaneo con láser en forma de pulsos que permite hacer una topografía de amplios terrenos muy precisa cuando, por ejemplo, la luz atraviesa la flora o detecta las irregularidades de la superficie durante caminatas o exploraciones hechas desde drones, avionetas y helicópteros.
Antes de la aplicación de la tecnología LiDAR, las estructuras halladas en la zona se limitaban a unas decenas. En la actualidad se han detectado más de mil terrazas, estructuras de gran tamaño que muy probablemente sean casas de élites, así como varios montículos piramidales, llamados yácatas en Michoacán.
Las estructuras fueron descubiertas a partir de los mapas realizados con la tecnología LiDAR, pero “hablar de mil estructuras es poco” y se estima que en los próximos años la cifra crezca aún más.
“Tzintzuntzan siempre ha estado en el imaginario y la palestra de la arqueología mexicana”, dijo en entrevista José Luis Punzo Díaz, investigador del Centro INAH Michoacán y responsable del proyecto Prospección Arqueológica de Tzintzuntzan, mediante tecnología LiDAR.
Tzintzuntzan ―precisó― fue la capital de un imperio que abarcaba 75 mil kilómetros cuadrados:
prácticamente todo el estado de Michoacán, grandes extensiones de Jalisco, Guanajuato, Guerrero, Estado de México e incluso parte de los límites con Colima. Las primeras excavaciones en la zona datan de 1880, cuando exploradores como Nicolás León y Eduard Seler la investigaron.
En la década del 30, el Estado se hizo cargo e “inició una serie de estudios con diferentes intensidades, que no han parado a lo largo del tiempo, y en los que se involucraron destacados arqueólogos, antropólogos y humanistas: Alfonso Caso, Daniel Rubín de la Borbolla y Román Piña Chan hasta llegar al equipo que actualmente trabaja en el sitio. El punto esencial es que en este proyecto estamos entendiendo la ciudad como un conjunto o un todo, mientras que por lo común, a lo largo de la historia, se trabajó sólo desde la zona monumental, la de las pirámides”.
Cuando la arqueóloga estadounidense Helen Pollard recorrió Tzintzuntzan, “se convirtió en un pilar de la exploración”. Entonces, ella estimó que había cerca de 670 hectáreas con vestigios arqueológicos, lo cual sería muy difícil de descubrir en el contexto actual debido a la urbanización en la localidad. Hoy, en trabajo conjunto con la arqueóloga Fernanda Navarro, José Luis Punzo Díaz estima que hay más de mil hectáreas con más vestigios arqueológicos.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 5 horas
Hace 15 horas
Hace 22 horas
Hace 23 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia