Primero, un ejercicio de imaginación. ¿Imaginan la golpiza que le habría dado el líder opositor López, a un presidente como Obrador, quien fue rebasado frente a una tragedia como la que provocó “Otis”, en Guerrero?
¿Imaginan las movilizaciones, las exigencias públicas, los reclamos, las marchas de protesta y la raja política a favor de Andrés Manuel, a causa de la incompetencia del presidente Obrador frente a esa tragedia?
¿Imaginan lo que estarían diciendo los aplaudidores del opositor López Obrador, ante los montajes, la estulticia y las bribonerías de un Mandatario como AMLO, por la irresponsable falta de atención a los millones de víctimas y damnificados del meteoro?
¿Qué habrían gritado Andrés Manuel y su claque, frente a la irracional orden de López Obrador, de no permitir que la sociedad civil pudiera entregar ayuda a los damnificados?
¿Cómo habrían reaccionado AMLO y toda su pandilla, quienes siempre gritaron un rotundo “no a la militarización”, al descubrir que el Presidente dejó la ayuda solo en manos de militares y marinos?
¿Imaginan lo que dirían los medios paleros del opositor AMLO, contra aquellos medios que hoy lo solapan en la ineficacia de la tragedia?
¿Imaginan cuántas voces y cuántas veces se habrían sumado al reclamo encabezado por López Obrador, de que renunciara al cargo, por el incompetente Presidente? Y ahora, de la imaginación, a la realidad.
Hoy, seguramente, millones de guerrerenses comparten la exigencia que titula la presente entrega del Itinerario Político, ante la notable incompetencia del mismísimo Presidente, de todo su Gobierno, frente a una tragedia como la que provocó “Otis”.
Hoy los guerrerenses y los acapulqueños están en el abandono total, sin autoridades federales, estatales y menos municipales; sin la presencia de diputados locales y federales y sin sus gritones senadores; sin instituciones, sin ley y en manos de bandas criminales y del saqueo producto del oportunismo y la desesperación.
Por eso, sin duda que millones de mexicanos, en general, y acapulqueños, en particular, estarían dispuestos a elevar a categoría de exigencia nacional, que el presidente López Obrador renuncie al cargo, una vez que ha demostrado su incompetencia total.
Pero un argumento irrebatible para que Andrés Manuel abandone el cargo de Presidente es que hoy, a casi una semana del golpe del huracán, el estado de Guerrero y Acapulco, en particular, se han convertido en una zona de guerra, en donde no hay Gobierno, no existen instituciones y prevalece la “Ley de la Selva”.
Por eso, frente a esa ingobernabilidad incontenible, frente a la rapiña, el saqueo y el robo; ante la aparición del peor rostro de una sociedad abandonada a su suerte, debemos formular las preguntas obligadas.
¿De que le sirve, a los ciudadanos, un presidente como López Obrador, que llegó al poder con la mayor legitimidad de la historia pero que, en los hechos, es el más incapaz e incompetente de todos los tiempos?
¿De qué les sirve a los acapulqueños y guerrerenses que López presuma que es el segundo Presidente más popular, si en los hechos es el menos eficiente, el menos empático con la tragedia y el que menos ha respondido a las exigencias básicas de una emergencia como la que vive Guerrero?
¿Qué espera, Presidente, para renunciar por vergüenza, frente al fracaso no solo de su gestión sexenal, sino por la incapacidad mostrada frente a la mayor tragedia que hayan vivido los guerrerenses, los acapulqueños y los mexicanos todos?
¿Qué más debe pasar para que despierte una sociedad engatusada por la propaganda mañanera, envenenada por la polarización social entre buenos y malos y domesticada con pingües programas sociales?
Lo cierto es que ni el Presidente ni su Gabinete, ni su Gobierno y menos aquellos que le soplan al oído al Mandatario, tienen la menor idea del tamaño del desastre que cayó sobre Acapulco y todo Guerrero.
Y frente al tamaño de la desgracia y del inminente estallido social, Obrador y su pandilla criminal pagarán caras sus bribonerías de pretender seguir resolviendo los grandes problemas con mentiras y con “otros dados”.
Y es que Guerrero es hoy un territorio en donde millones de mexicanos están en el abandono total; sin comida, sin agua, sin techo, sin energía eléctrica, sin comunicación, sin empleo y víctimas del saqueo y la rapiña.
Y de la desesperación y la desesperanza solo existe un paso para el estallido social. Sí, López Obrador juega con fuego y por eso debe renunciar y dejar su lugar a mexicanos capaces, preparados y comprometidos con México.
Pero también está claro que López no renunciará, que seguirá mintiendo, simulando y engañando.
Pero también seguirá cavando su propia tumba.
Al tiempo.
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