Acudí a ver el juego México-Inglaterra al FanFest que organizó el municipio de Piedras Negras. Cuando íbamos perdiendo, volteé a ver los rostros de la gente: miraban hacia la pantalla expectantes, esperanzados, temblorosos, como si no hubiera un mañana. Así estábamos todos. Hasta que cayó el chahuistle: Perdimos.
Lo que se me vino a la mente fue cómo mi país está deseoso de victorias internacionales, y qué mejor que sea en nuestro deporte nacional —por adopción y fervor— el futbol soccer. Buscamos héroes en todos lados que no llegan, nos aferramos al “Sí se puede”, mientras rastreamos subconscientemente una necesidad de reconocimiento en el extranjero o del extranjero.
La frase “candil de la calle” se refiere a cuando el dueño prefiere poner una luminaria afuera de su casa con tal de que se vea al exterior que tiene luz, aun cuando por dentro esté a oscuras. Esta búsqueda constante de aprobación en la cultura mexicana está ligada a complejos psicológicos e históricos muy hablados y estudiados.
Ahí estuvo el caso de Samuel García, gobernador de Nuevo León, quien creó polémica al levantar mallas, muros y lonas en avenidas principales para ocultar las viviendas pobres a los turistas. ¿Por qué no preocuparnos más por tener un país limpio para nosotros? Antes de querer mostrárselo impecable a los visitantes ¿Por qué buscar aparentar ante la visita? En lugar de mejorar entre nosotros y para nosotros; posterior la belleza, las visitas turísticas, se darán por añadidura.
8 mundiales llegando al mismo lugar.
PORQUE CADA CUATRO AÑOS nos la juegan igual. Los medios le dan esperanzas irracionales a la gente, abusan de ese anhelo de héroes, y cada mundial, tal o cual jugador es un “fenómeno”, con que “ahora sí”, para terminar llegando a lo mismo y a donde mismo, sin pasar de Octavos.
Se le ganó a Sudáfrica (era de esperarse) se le ganó a Corea del Sur (no se jugó bien, pero se ganó como en mundiales pasados) y luego, ahí sí, goleamos a Chequia (pero era un equipo muy abajo en el ranking de la FIFA) y la expectativa voló por las nubes.
Ya nos veíamos yendo por Inglaterra, luego Brasil, luego Argentina y casi casi campeones del mundo. Mientras tanto, las televisoras y el marketing hacían clinch, clinch, clinch, generando millones… hasta que ¡pum!, llegó la realidad.
Lo paradójico es que cuando sí tuvimos un fenómeno mundial, Hugo Sánchez, aquí le tiraban con todo. En ese tiempo, las televisoras estaban peleadas con él; si hacía algo bien lo disminuían, si hacía algo mal lo exageraban. “Es muy egocéntrico”, “debería llamarse ‘Egol’” —decían los TELEVISOS—. Eso contagiaba a la gente, que repetía el discurso de que Hugo “era bueno, pero muy creído”, mientras que a otros jugadores extranjeros igual o más egocéntricos se les festejaba todo.
La dolorosa derrota de la selección puede servir para una cosa: Que el futbol nacional entre en una catarsis de autotransformación, tipo 4T. ¿Requerimos acaso a un AMLO para el futbol mexicano? Que llegue a romper esas “Mafias futbolísticas en el poder”: ¿Qué hicimos mal? Que el enojo, nos lleve a exigir se reformen de raíz los métodos de selección, desde la corrupción de los clubes hasta las televisoras dueñas del negocio.
1. Darles oportunidad a jugadores de barrio en las fuerzas básicas, que hoy no la tienen.
2. Competir en todo torneo internacional posible para foguear a los jugadores.
3. Exportar más mexicanos a Europa e importar más fenómenos extranjeros.
4. Volver al esquema de ascenso/descenso en la liga MX.
Este país, tan lleno de mafias donde unas van y otras vienen, no se queda corto en la del futbol. Esperemos que con este balde de agua fría el deporte deje de ser manipulado por las televisoras y se apoye más a quienes realmente tienen talento.
Sí, queremos héroes futbolistas, pero yo diría que HOY NO necesitamos héroes en la cancha, sino en los escritorios, de esos políticos con corbata, un AMLO para el futbol, qué levanten la voz destraben y renueven la forma en que actualmente se maneja al futbol y a la Selección Mexicana.
@CesarDavilaQuin
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