Arte

Publicado el miércoles, 7 de septiembre del 2022 a las 03:30
Ciudad de México.- Aquellas canciones que han cimentado la identidad artística de Ute Lemper (M¸nster, 1963) apelan a un componente revolucionario que persigue la cantante alemana, capaz de abarrotar las salas de concierto con sus espectáculos en solitario.
En entrevista, la artista reflexiona sobre su interés en traer al presente canciones de otra época, como el cancionero de la República de Weimar, del periodo de entreguerras, o sus reinterpretaciones de Edith Piaf y Marlene Dietrich.
“ Trato de buscar los grandes momentos de la música revolucionaria”, dice quien alista dos conciertos en México.
Como cantante, no ha querido limitarse al amor o la tristeza, sino también motivar a quien la escucha a reflexionar sobre el mundo contemporáneo.
“ La música puede hacer eso; hay música que fue escrita como un paso adelante hacia la emancipación de las personas, de darles el poder para hablar y ver al mundo de manera diferente, y muchos lo han hecho, Kurt Weill y Bertolt Brecht son grandes ejemplos, pero en los 60 también tuvimos a Bob Dylan y a Joan Baez, o Mercedes Sosa“, asegura.
Y no necesita ser música política de manera específica, puede ser desde un lado humano, como una forma de liberación. Así lo ha hecho a lo largo de su carrera.
“ Son casi 40 años de carrera, soy muy afortunada”, dice la cantante, actriz y pintora que se ha encargado de traer ese otro tiempo a este mundo vertiginoso.
“ Lemper cumplirá 60 años el 4 de julio del próximo año, madre de cuatro hijos, y no tiene problema alguno con el hecho de envejecer. “Envejecer con dignidad”, ataja. “Y si envejecer entraña un propósito es el de encontrar la paz interior”.
Ya publicó su autobiografía a los 30 años; ahora es el centro de un documental sobre su vida y carrera que “explotó” hacia 1986, cuando grabó las canciones de Kurt Weill, al tiempo que como actriz cosechaba premios de teatro, no en Alemania, sino en escenarios del extranjero, en países como Francia y el Reino Unido.
“ Me sentía abrumada, tenía solo 23 años”, recuerda.
Pero, con inteligencia, aprovechó su estatus de celebridad para involucrarse en proyectos al margen de lo comercial.
“ Como artista me interesan los proyectos marginales, los más difíciles”.
Como los que ha hecho acerca de Astor Piazzolla, Charles Bukowski, Pablo Neruda; las canciones judías del gueto o su espectáculo sobre Marlene Dietrich, que ahora viaja por el mundo, además de sus propias canciones.
“ Siempre he sido fiel a mí misma como artista, nunca me he vendido”, asevera.
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