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Coahuila

Resucitar

Por Jorge A. Meléndez

Hace 1 año

No, no trataré hoy sobre temas religiosos.

Pero a fin de cuentas estos días santos para los católicos me servirán de excusa para reflexionar sobre algo muy aplicable a los negocios, la política y la vida.

Resucitar.

Según la Real Academia Española significa devolver la vida a un muerto, revivir, reanimar, vivificar, restablecer o renovar.

Cualquiera de estas definiciones sirve, porque te propongo que para triunfar en nuestra era necesitamos desarrollar la capacidad de resucitar.

Y es que vivimos en una era de una vorágine incalculable. Todo se mueve tan rápido que tarde o temprano todos tendremos que reinventarnos.

Por ejemplo, ante un revés.

“Los reveses preparan el terreno para la reinvención”, explica la autora Amy Shoental en una gran charla de TED (vela en nuestros sitios).

Y vaya que la experiodista tuvo que recuperarse de varios reveses en su camino al éxito.

Según Shoental el ciclo de un revés tiene cuatro fases:

1. Establecerlo. Aceptar que estás en un revés no es intuitivo. “Claro, algunos reveses te golpean la cabeza. Repruebas una asignatura, te expulsan de la universidad, un inversionista se retira, una relación termina, te despiden del trabajo. Son obvios. Pero algunos nos dejamos llevar inconscientemente por nuestros propios reveses sin darnos cuenta o porque elegimos ignorarlos”, explica Shoental.

2. Aceptación. Es la fase más difícil porque requiere sentirse incómodo. “Y como sociedad, hemos sido condicionados a evitar la incomodidad”, comenta. Pero tiene razón, aquí ya te he platicado que estudios científicos demuestran que el cambio duradero requiere de una insatisfacción positiva. En palabras de Shoental: “recuerda, es en esos bajones de dopamina donde ocurre la transformación”.

3. Explorar. Aquí, en la exploración, es donde se siembra la semilla de la resucitación, de la reinvención. Shoental recomienda cultivar tu comunidad en esta fase. Exacto, aquí es donde puedes cosechar tus contactos, aprovechar tu networking (relee “Conexiones”).

4. Emerger. Dice Shoental: superar un revés es emocionante. Si ya tienes las herramientas, decide qué construir. Y, sin embargo, es una fase llena de retos: “pasar del conocimiento al hecho puede ser muy complicado. A veces, después de tanta introspección, de considerar tu estrategia y de muchas llamadas y contactos, estás agotado. A veces necesitas descansar, hazlo. Date el espacio necesario antes de impulsarte hacia adelante. Reconoce cualquier barrera que aún puedas enfrentar y date la oportunidad de superarla. Y cuando estés listo, avanza”.

Buenísimos.

Cierro con algunos consejos sobre cómo “fracasar bien”. Porque aquí lo hemos dicho hasta el cansancio: el que innova mucho, fracasará mucho.

Recordemos la fórmula de los inicios de Google, en 2003. Los fracasos buenos cumplen tres reglas: se dan temprano, no arriesgan a toda la organización y, por supuesto, se aprende del fracaso.

Por su parte, Scott Anthony, presidente Innosight, da una receta de 3 partes para tener fracasos “baratos”:

a) Bajar el costo de la experimentación, de los prototipos.

b) Cambiar el orden de las preguntas y los experimentos. No cerrarse en un solo curso de acción.

c) Incrementar el ritmo al decidir. ¿No funciona? Rápido a lo que sigue.

Hablemos ahora de malos fracasos, repasando 5 de las 15 lecciones del libro “La Sabiduría del Fracaso” de Larry Weinzimmer (según un artículo de Business Insider):

* No dejar que tu ego evite abandonar algo.

* Desarrollar nuevas ideas todo el tiempo para no conformarse con las malas.

* Evitar concentrarse sólo en la eficiencia. Asegurarse de que se hace lo correcto antes de perfeccionar el método.

* Tener cuidado con gerentes duros con objetivos excesivos. Empujan al equipo a la dirección equivocada.

* No evitar el conflicto. Este promueve innovación y evita que se escondan errores.

Espero que te sirvan estos consejos para que puedas resucitar no sólo este Domingo Santo, sino siempre.

¡Amén!

En pocas palabras…

“No reinventes la rueda, reacomódala”.

Anthony J. D’Angelo, autor estadunidense.

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