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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 15 de agosto del 2022 a las 04:12
Ciudad de México.- “Es hosco, obtuso, cascarrabias y malhumorado”, describe Matt Smith, una de las figuras de La Casa del Dragón, la nueva serie que aspira a llenar el vacío televisivo que dejó Game Of Thrones.
Se refiere el actor (The Crown, Dr. Who) tanto a su personaje, el errático e impredecible “Príncipe Canalla” Daemon Targaryen, como al dragón del que es jinete: el formidable y rojizo Caraxes, “El Anfíptero de Sangre”.
Porque en la superproducción de HBO, que se estrenará mundialmente el 21 de agosto, tan importantes son los Targaryen como sus inmensos compañeros alados.
Las criaturas lanzafuego, esas que permitieron a la dinastía dominar Westeros, a fuego y sangre, por casi tres siglos, serán en esta nueva entrega hasta 17, algo jamás visto en pantalla.
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Es un lazo enorme el que los une. Caraxes es muy parecido a Daemon en todas esas cosas. Creo que ellos tienen una relación simbiótica, si soy honesto. Son muy cercanos. Creo que Daemon solo encuentra paz cuando está con su dragón, cuando lo monta, cuando están volando por ahí”, completa Smith en entrevista.
No hay en La Casa del Dragón White Walkers, esa amenaza sobrenatural contra la que en Game of Thrones lucharon Jon Snow y Daenerys Targaryen, pero sí intrigas palaciegas y personajes capaces de lo mismo con su heroísmo que de ruindad.
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Esto trata de dragones, amor, traiciones, es sobre guerra, pérdidas y redención. Tiene todos los elementos de las grandes historias”, resume Smith.
El gran pasado
Ubicada 200 años antes de los acontecimientos de Game of Thrones, la primera temporada de La Casa del Dragón narrará el preámbulo de la guerra civil conocida como Danza de Dragones, que casi extinguió a la poderosa dinastía.
Sin dar demasiados spoilers, se puede decir que en la corte del rey Viserys I Targaryen (Paddy Considine), quien quiere un heredero varón para el Trono de Hierro, habrá bandos a los que más adelante se les conocerá como los Negros y los Verdes.
En los primeros, entre varios más, están Rhaenyra Targaryen (Milly Alcock, de adolescente; Emma D’Arcy, ya mayor), su tío Daemon, el poderoso Corlys Velaryon (Steve Toussaint) y su esposa, Rhaenys Targaryen (Eve Best).
Dentro de los segundos habrá que contar a Otto Hightower (Rhys Ifans), Mano del Rey, su hija Alicent (Olivia Cooke) y al caballero Sir Criston Cole (Fabien Frankel).
Las férreas divergencias que se verán en la pantalla entre los Targaryen tienen, a su manera, eco en el equipo de La Casa del Dragón, porque no hay acuerdos en temas como las posibles metáforas sociopolíticas actuales que se podrían extraer de la serie.
Mientras que los showrunners Ryan J. Condal y Miguel Sapochnik no dudan en señalar que uno de los temas es el patriarcado y cómo sus garras buscan impedir que las mujeres alcancen el poder, Smith y Frankel prefieren no establecer paralelismos.
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No nos corresponde hacer una lectura sociopolítica a esto. Nosotros solo somos piezas de una historia que George R.R. Martin (en el libro Fuego y Sangre) escribió y fue adaptada por un equipo de escritores. Eso toca a la audiencia, el hilar el presente con nuestro show”, opina Frankel (The Serpent).
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