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Coahuila

Rhapsody in Blue. Leonard Bernstein

Por Joel Almaguer

Hace 3 años

Nueva York, 14 de noviembre de 1943, un joven conductor de 25 años estaba a punto de hacer historia. Bruno Walter, el mítico conductor cayó enfermo y nadie en la ciudad se atrevía a sustituirlo. Quizás se podría haber cancelado, pero en aquella época los conciertos eran transmitidos en directo por la radio a todos los Estados Unidos. Imposible no seguir la agenda.

Leonard Bernstein, recién nombrado asistente del director de la orquesta, Artur Rodzinski, fue llamado a sustituir al maestro alemán.

Para todos, quizás para el mismo Bernstein fue una sorpresa y una oportunidad que no debía dejar pasar. Las oportunidades llegan para quien está bien preparado y Leonard lo estaba. Dijo sí al reto, pidió las partituras y contactó al maestro Bruno Walter, quien le guió en la compresión de la partitura, entre otras cosas el Don Quixote de Strauss para chelo y orquesta. Apenas horas antes del concierto, apenas con el tiempo de ver lo que se iba a interpretar, apenas con el tiempo de plantarse con firmeza frente a los más de sesenta músicos que seguramente lo miraban con recelo y hasta burla. ¿Un muchacho de veinticinco años dirigiendo esta gran orquesta? El concierto fue un éxito en la sala esa noche.

El público vio dirigir por primera vez, con entrega y precisión, a uno de los grandes directores de nuestro tiempo. Al día siguiente el New York Times se deshizo en alabanzas y reconocimientos por Leonard Bernstein, quien a partir de ese momento se convertiría en leyenda. Pianista, director y compositor prolífico, Leonard es el ejemplo del sonido americano de una orquesta. Sus obras, West Side Story, por ejemplo, son ejemplo de la cultura americana, de la diversidad de géneros y del jazz como recurrente.

En el álbum de esta semana lo escuchamos dirigir obra de Georges Gershwin, uno de los representantes de Estados Unidos de la música orquestal más influyentes de nuestros tiempos.

La manera de dirigir de Bernstein, siempre controversial, es espléndida, clara, enérgica, vertiginosa. Podemos sentir la emoción con la que el director se entrega. Este álbum reúne a dos genios de Estados Unidos interpretados por la maravillosa Orquesta Sinfónica de Chicago y la Filarmónica de Los Ángeles.

Busquemos nuestro lugar favorito de la sala y disfrutemos de este viaje.

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