Deportes
Por
Víctor González
Publicado el lunes, 28 de julio del 2008 a las 18:39
Saltillo, Coah.- Ricardo Medina “Pasión Gitana” hubiera deseado que su festejo por el centenar de corridas como matador se hubiera dado de manera triunfal, pero a pesar de que ayer lo hizo cortando una sola oreja, terminó satisfecho por la ovación que le brindó la afición saltillense y contento de que su hijo, José María, haya acabado cortando dos orejas al igual que el rejoneador Pedro Louceiro III.
Poco más de un millar de aficionados fueron testigos de la octava aparición de Pasión Gitana en tierras saltillenses, a quien ovacionaron en su primera faena tras haber dominado a “Agradecido”, quien colaboró para que pudiera ganarse el primero y único apéndice de la tarde.
Para Pablo de Louceiro la tarde fue clara; “El Profe” se mostró bravo, aunque algo noble en su salida, pero que poco a poco comenzó a mostrar interés en embestir, al grado de que terminó siendo un ejemplar que colaboró para el rejoneador acabara su primera faena con dos orejas en las manos y la ovación del público durante su vuelta al ruedo.
Luis de María no podía quedarse atrás; era a quien la mayoría de los asistentes estaba esperando y lo hizo con un destacado debut, en el que “Consentido” le permitió realizar una buena faena, en la que destacaron los derechazos y uno que otro pase natural.
Con el capote Luis mostró agilidad y dinámica en el ruedo; no había nerviosismo aparente, el astado que le correspondió fue dominado, pero poco antes de su intento con la espada, el animal de 355 kilogramos lo sorprendió y estuvo a punto de causarle alguna herida, pero sólo se trató de una aparatosa levantada que se tornó dramática por la apariencia, pero que afortunadamente no tuvo ninguna consecuencia.
Luis de María se supo reponer como todo un profesional: apretó la muleta y tomó a espada, apuntó, y y con visible coraje asestó en su primer intento, lo que le valió ganarse la ovación del tendido y la primera oreja de la tarde.
Pasión Gitana trató de tener una mejor segunda faena, pero “San Cien” se mostró poco cooperativo, tuvo que intentar en cuatro ocasiones el estoque, y fue hasta la última oportunidad cuando lo hizo efectivo.
Luis de María por su parte volvió a salir ovacionado al ruedo, bajo el apoyo del público que una y otra vez vitoreaba el olé, olé, ante el buen toreo.
La respuesta no se hizo esperar, el aún novillero mostró su dominio con el capote, la muleta y la espada, y terminó por agenciarse su segunda oreja de la tarde al saber dirigir a “Promesa”, que le permitió lucirse con algunos naturales que fueron percibidos y bien calificados tanto por el público, como por el juez de plaza.
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