El excandidato del PT a la gubernatura de Coahuila, Ricardo Mejía, sigue en la talacha permanente para regresar a la gracia de la 4T después de que su ruptura con Morena el año pasado fue vista como uno de los factores que impidió al presidente López Obrador agregar el estado a la lista de los gobernados por su movimiento.
Dicen las hormigas que Ricardo envió a sus huestes al evento que la candidata presidencial Claudia Sheinbaum tuvo en Ramos Arizpe para gritar consignas de “Ricardo, Senador”. Como se comentó en este espacio, el llamado “Tigre” traía la estrategia de que el PT pidiera mano para designar al candidato de la coalición con Morena en Coahuila.
Pero los comentarios en el círculo de Sheinbaum apuntan a que la corcholata no le perdona la ruptura. Se dice que desde su pasada visita a Torreón en septiembre se había negado ver a Mejía, ni siquiera para saludarlo y que ahora en Ramos Arizpe pasó igual.
En las oficinas de la Comisión Nacional del Agua en Torreón parecen ahogados, pero no en el torrente que se vino de la flamante planta potabilizadora, sino en el engrudo en que se ha vuelto el proyecto de Agua Saludable para La Laguna. A más de dos semanas de que el presidente López Obrador vino a Lerdo a “inaugurar” la obra, es fecha que de la planta que se supone va a potabilizar el agua del río Nazas no llega ni un chorrito.
Las hormigas sólo ven dos opciones: o el director de Cuencas Centrales del Norte, y encargado de administrar el proyecto, Eduardo Fuentes, de plano no tiene información o sí la tiene, pero si la comparte quedaría en ridículo porque a pesar de la alharaca en torno a ASL, su infraestructura no está lista para operar.
Quizá para Fuentes el tema se ha convertido uno de seguridad laboral, porque está en riesgo de perder su empleo si se revela que hasta ahora lo mostrado de la obra es una simple fachada y que las promesas presidenciales de que ya estaría fluyendo el agua no se pueden cumplir. Por otra parte, los organismos municipales siguen esperando que les digan cuándo caen los recursos para modernizar sus tuberías, parte esencial para que el agua de la presa no termine desperdiciada. Pero ahí el silencio es todavía más profundo.
Por cierto, hablando de infraestructura, las hormigas que anidan entre ladrillos reportan malestar entre los miembros de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en la Laguna, porque no han visto anuncios de obras importantes para la Comarca, tanto del lado de Coahuila como de Durango, lo que nada les ayuda en su actividad, pues desde la pandemia de Covid han visto una raquítica (casi inexistente) inversión pública en esta parte del país.
Se dice que también sacaron cuentas y se dieron ídem de que, en el más grande proyecto de infraestructura construido en la región en medio siglo (la mencionada obra de Agua Saludable) a los contratistas locales les tocaron cacahuates porque la mayoría de los trabajos se asignaron a empresas foráneas.
Algunas voces de la IP advierten que será otro año “trágico” en el rubro de la construcción lagunera, esperanzados solamente en lo que impulse el Gobierno de Coahuila y la propia iniciativa privada.
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