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Publicado el miércoles, 18 de febrero del 2026 a las 03:50
Ciudad de México.- Cuando el joven Miguel León-Portilla (1926-2019) presentó su tesis doctoral, manuscrito que circularía luego como el libro La Filosofía Náhuatl Estudiada en sus Fuentes (1966), algunos académicos dijeron que estaba “probablemente trastornado”.
Esto por sostener “el dislate de que los indios habían tenido una filosofía”, según cuenta en su libro Soy mi Memoria, presentado el lunes en El Colegio Nacional, el historiador mexicano de quien el 22 de febrero se conmemora el centenario de su nacimiento.
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Obtuvo el grado con distinción de summa cum laude, a pesar de las objeciones y preguntas de Francisco Larroyo (filósofo y pedagogo). Un muy educado León-Portilla se limitó a decir que Larroyo era ‘un filósofo neokantiano que se encontraba a miles de kilómetros de distancia del pensamiento náhuatl’”, refirió el historiador Javier Garciadiego durante la presentación en el Colegio Nacional (Colnal).
Manuel Romero de Terreros, uno de los fundadores de la Academia Mexicana de la Historia (AMH), no opinaba muy diferente: “Lo que nos faltaba, con que los indios filosofan”, lo cita el gran nahuatlato en el volumen de memorias cuya escritura acometió en sus últimos años y que ahora se publica en una coedición de varias instituciones.
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León-Portilla optó por dejar de lado el rigor propio del escrito histórico y la pretensión de una redacción literaria, normalmente acompañada de cierta dosis de ficción, para compartir con nosotros una trama de recuerdos”, describió la publicación la historiadora Elisa Speckman, directora del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la UNAM.
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Soy mi memoria es una obra imprescindible para conocer a uno de los historiadores más destacados de nuestra época y para comprender su obra, pero también para reflexionar sobre los desafíos y los caminos en la reconstrucción de la historia personal y colectiva, en el papel de la historia en la actualidad”, agregó.
A la presentación también acudió Eduardo Matos Moctezuma, quien coordinó la actividad, celebrando la vigencia del legado del nahuatlato.
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Realmente es impresionante que una personalidad como la de Miguel León-Portilla reciba tantos reconocimientos, tantos homenajes a 100 años de haber nacido. Lo cual solamente significa una cosa: Miguel León-Portilla sigue vivo a través de su obra”, destacó el arqueólogo.
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