Espectáculos

Publicado el sábado, 5 de marzo del 2011 a las 19:01
México.- La conferencia del investigador José Antonio Valdés mostró en palabras traslúcidas la relación de la literatura con el cine realizado por Arturo Ripstein.
El especialista se refirió a la película El imperio de la fortuna, una adaptación del cuento de Juan Rulfo ‘El gallo de oro’, en cuyo guión colaboraron el propio escritor jalisciense, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez. ‘Ese filme de Fernando Gavaldón marcó el final de la vieja industria del cine mexicano’.
Dijo que Arturo Ripstein, hijo del productor Alfredo Ripstein, se familiarizó desde pequeño con las prácticas de la cinematografía.
A los 15 años presenció el rodaje de Nazarín (1958) y descubrió a Luis Buñuel, con quien desarrolló una estrecha relación maestro-alumno hasta 1983.
Con esa experiencia y dos cortometrajes realizados en su adolescencia, realizó su debut como director de cine a los 21 años.
Su padre había adquirido los derechos de un guión escrito por Gabriel García Márquez, titulado El charro, y le confió la dirección con la condición de que lo convirtiera en un ‘western’.
El resultado fue Tiempo de morir (1965) , un filme que contó con la colaboración de afamados personajes, como el escritor Carlos Fuentes, el fotógrafo Alex Phillips, el editor Carlos Savage y el ya mencionado García Márquez. Sobra decir, añadió, que el éxito en taquilla fue grandioso.
Su ingreso formal a la industria se produjo con la adaptación de la novela de Elena Garro Los recuerdos del porvenir (1968) . Durante los años 70, Ripstein se consolidó como director e inició una etapa fructífera que incluye tres de las cintas más importantes del cine mexicano contemporáneo:
El castillo de la pureza (1972) , El lugar sin límites (1977) y Cadena perpetua (1978) . Las dos últimas lograron colocarlo en el selecto grupo de jóvenes cineastas mexicanos cuya filmografía comenzó a ser estudiada con detenimiento por especialistas nacionales y extranjeros.
En La mujer del puerto, narra la historia de una muchacha de Orizaba, quien pierde su virginidad y se condena a la prostitución.
En la segunda parte del filme, abundó Valdés, el personaje se encuentra con un marinero con el que va a pasar la noche y a partir de ahí hay una vuelta, un giro que hace de la película otra cosa.
Otro filme de Ripstein basado en una obra literaria es El carnaval de Sodoma, dijo, en el que todo gira en torno a un burdel horroroso en una ciudad porteña que cierran las buenas conciencias.
Entonces, las prostitutas y los parroquianos deciden hacer un carnaval, como señal de protesta, anotó.
Esa noche, cinco personajes, entre ellos “La china Lulú”, un gordo que vende mata ratas, y una prostituta que trae mala suerte a sus clientes, van construyendo desde sus particulares puntos de vista la historia.
Al concluir la disección de la filmografía de Ripstein, comentó que, entonces, el espectador tiene un múltiple abanico de perspectivas sobre un mismo acontecimiento.
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