A la Plaza Mayor llegó la huesuda,
buscando al alcalde y su comitiva.
Quinientos millones no aparecen,
la Auditoría lo estremece.
Su equipo roba y él lo ampara,
la flaca fría lo encara.
Quiso ser gobernador —qué locura—,
con la casa hecha basura.
“Primero rinde cuentas, farsante”,
dijo la pelona con voz cortante.
La nómina olía a familia,
a favores y componenda.
La nuera cobraba tranquila,
sin vergüenza ni encomienda.
Le impusieron tesorero y secretario,
por el caos ya era necesario.
No manda ni sabe,
el desorden lo agrava.
“¡Robán, no hay excusa ni versión,
tu gobierno fue corrupción!
Descansa tranquilo, sin presión…
ya gobierna mejor la calavera en tu sillón”.
Ni quien se salve
Ronda el ayuntamiento la calaca:
“Vengo por el gabinete,
que en Torreón huele a billete”.
Ariel Martínez fue el comienzo.
Metió a sus cuates en la nómina,
sin pudor ni decencia, “Princeso”.
Oscar Luján quiso escapar,
en Contraloría lo dejaron atado,
para que responda por lo robado.
Von Bertrab, de Obras Públicas, gritó,
cuando un vecino se quejó:
“¡No hay error, es tu visión!”,
rugió el ingeniero con irritación.
Yohan Uribe no saldrá del pantano,
por armar campañas con dinero humano,
y hacer negocio con los contratos.
Pablo y Christian, dupla infernal:
mordidas y puro carnaval.
Martha Rodríguez, toda elegante,
clausura escuelas con gesto arrogante.
Su Montessori florece al sol,
mientras a otras les baja el rol.
Y entre las tumbas apareció Natalia.
“Querida Socia”, le dijo la flaca,
“ahora cantarás en el panteón”.
La dama silente gritó con indignación:
“Román, tu gente es pura corrupción”.
La esperanza no muere
Doña Huesos anda en Torreón descalza,
harta del caos y la desgobernanza.
Buscó entre papeles, moches y tranzas,
y por fin halló a tres de confianza.
Hugo Dávila, con Mejora en la mano,
repara los daños del mando insano.
Verónica Martínez, priista curtida,
levanta del polvo la causa perdida.
Gerardo Aguado, con bandera azul,
pone el dedo en la llaga con determinación.
“Son mi esperanza”, gritó la parca,
“en este panteón donde ‘Robán’ se atranca.
Que revivan Torreón con orden y tino,
porque el alcalde… perdió el camino”.
La mascada del panteón
La flaca buscó en el Congreso,
al de voz y gesto excesivo.
Attolini, de mascada fina,
no alcanzó a esconderse.
“Criticas al ‘Robán’, su pandilla,
su familia y sus negocios,
pero en redes armas grilla
por líos y tragos ociosos”.
En campaña anda el morenista,
soñando con voto directo.
La catrina lo apuntó en lista:
“Te reeliges… pero en tu aposento”.
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