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Publicado el martes, 27 de mayo del 2025 a las 03:25
Ciudad de México.- El 18 de enero de 1971, la Embajada de México en Israel recibió un telegrama de suma importancia desde el Distrito Federal: “Señor Presidente de la República propónese nombrar Señora Rosario Castellanos Figueroa como Embajadora”. Este comunicado oficial, impreso en un delgado papel translúcido, es el inicio de una gestión diplomática que estudiosos y especialistas han calificado como una de las más brillantes y singulares en la historia del Servicio Exterior Mexicano.
A los 45 años, Rosario Castellanos llevaba más de dos décadas de trayectoria poética y había publicado dos novelas, Balún Canán (1957) y Oficio de Tinieblas (1962), además su desempeño como profesora de Literatura Latinoamericana en la UNAM y su labor como articulista en el diario Excélsior. Esta escueta relación curricular es la que recibió Tel Aviv a inicios de 1971, como consta en el expediente personal de la Embajadora en el Archivo Histórico Genaro Estrada, el repositorio diplomático más importante de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Un encargo que terminó abruptamente en 1974, cuando fue víctima de un accidente eléctrico que le quitó la vida en Israel.
En una visita realizada al Archivo a inicios de este mes, la carpeta que contiene los documentos de Castellanos ni siquiera debía ser localizada por las bibliotecólogas entre las hileras de estantes, pues ya estaba presta para su consulta.
De cara al centenario del nacimiento de la autora, que se cumplió este domingo, sus papeles han sido los más solicitados de los últimos meses, por el interés de conocer la faceta diplomática de una de las escritoras y pensadoras más relevantes del México del siglo 20. Adentrarse en el legajo de documentos, sin embargo, resulta una experiencia un tanto agridulce, ante la notoria riqueza testimonial de todo lo que ahí se resguarda, pero también por los faltantes más evidentes.
Para los interesados en comprender los entresijos de una gestión diplomática, quizá no hay documento más valioso que un “informe político”, es decir, una relatoría minuciosa y analítica que los representantes de México en el extranjero redactan sobre los eventos más relevantes de la política interior y exterior del país en el que se encuentran. Entre 1971 y el año de su fallecimiento, 1974, Castellanos estuvo presente en momentos cruciales del conflicto árabe-israelí, desde un tenso cese al fuego entre Israel y la entonces República rabe Unida, hasta la Guerra de Yom Kipur.
El expediente personal de la embajadora, sin embargo, apenas cubre 1971, a través de tres extensos informes políticos que dan cuenta de la comprensión cabal de la política israelí y de sus protagonistas, de la agudeza de su mirada, social, cultural y antropológica y, claro, de la esclarecedora calidad de su prosa.
La falta de los archivos correspondientes a los años siguientes ha sido señalada reiteradamente por las y los estudiosos de Castellanos, quienes lamentan la imposibilidad de conocer lo que la escritora reportaba a la dependencia en los últimos 3 años de su encargo.
En su exhaustiva tesis La Labor Diplomática de Rosario Castellanos en Israel, 1971-1974, la internacionalista Graciela Itzayana Dorantes señala que tuvo que solventar la falta de los informes políticos en el Archivo Estrada con los artículos de la escritora en Excélsior y con entrevistas a sus colegas.
Asimismo, en su artículo sobre la escritora para el libro Mujeres y relaciones internacionales en el siglo 20: Historia y presencia en un mundo en transición, Liliana Chávez Díaz e Itzel Toledo García realizan una amplia descripción sobre la labor diplomática de la autora, sobre todo desde el plano cultural y académico, pero también señalan la imposibilidad de consultar los informes políticos en los tres que sí se encuentran presentes en el Archivo, el intelecto y sagacidad de Castellanos es evidente desde la primera página.
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