Coahuila
Hace 1 semana
En todas las administraciones presidenciales de Estados Unidos tienen lugar las elecciones intermedias, o “midterms”, que se convierten en una especie de referéndum o consulta popular sobre cómo se está conduciendo el gobierno federal, y donde el resultado final suele ser tomado como un juicio público hacia el trabajo realizado por el ejecutivo estadounidense.
Es así, que llegamos a esta serie de columnas que cubrirán el proceso desde donde se encuentra ahora, hasta los resultados de la elección, y veremos si los pronósticos fueron acertados, o por el contrario, habrá que hacer un análisis post electoral para explicar los resultados que veamos el 3 de noviembre.
Primero lo primero, ¿qué está en juego? Nada más ni nada menos que la mayoría legislativa en ambos recintos parlamentarios: el Senado y la Cámara de Representantes. Los Demócratas y los Republicanos se juegan varias posiciones clave en esta elección, que ya está siendo descrita como la más trascendental en toda la historia de elecciones intermedias de Estados Unidos. Y por lo que está en juego, esto no es una exageración.
De entrada, se van a votar los 435 escaños de la Cámara de Representantes, en donde ambos partidos necesitan 218 espacios para lograr la mayoría. Hasta ahora, las predicciones de las casas encuestadoras tradicionales inclinan la balanza hacia los Demócratas, que ganarían 225 escaños y se harían de esta codiciada “joya de la corona” electoral. En el caso del Senado, no habrá elecciones generales en todos los estados, lo que significa que en esta elección intermedia no estarán en juego los 100 escaños que hay en total, pero sí estará en juego la mayoría legislativa.
Y esta mayoría se decidirá con los 35 escaños que sí van a ir a competencia, y en donde los Demócratas no tienen un camino tan seguro como en la Cámara de Representantes. De acuerdo a las encuestadoras tradicionales, los Demócratas tienen mayores posibilidades de llevarse 15 asientos de los 35 disponibles, con lo que lograrían 49 asientos en total, de los 51 necesarios para la mayoría. El reto, estará en “voltear” 5 estados clave que en este momento están categorizados como “con buenas probabilidades de que cualquiera de los dos partidos gane”: Kansas, Alaska, Iowa, Ohio, y Texas.
Esto significa que el proceso electoral que ya comenzó en Estados Unidos con la votación anticipada y que culminará en un par de semanas, será un escenario clásico de ataque y defensa. Por un lado, los Demócratas están buscando atacar pues sienten que tienen los argumentos de su lado para lograr un resultado significativo en estas próximas elecciones, y por otro lado, los Republicanos buscarán realizar una defensa llamada “rally round the flag”, o sea, buscar la unidad alrededor de un líder o una causa. Y para ellos, ese líder se llama Donald Trump.
Sin embargo, el reto para los Republicanos será lograr un enroque efectivo pese a la baja popularidad del presidente, que oscila entre un 60% y 69% de desaprobación aproximadamente, de acuerdo a las últimas mediciones. ¿Podrán lograrlo? Está por verse, pues los Republicanos no son ajenos a escenarios electorales complicados, y tienen de su lado a grandes consultores que seguramente serán clave en esta batalla electoral.
Lo que sí es seguro es que el mundo está observando. Desde las dictaduras hasta las democracias estarán muy pendientes de los resultados de las próximas elecciones intermedias de Estados Unidos, que para ser francos, siempre han sido determinantes para la comunidad internacional. ¿Triunfará el ataque Demócrata, o resistirá la defensa Republicana? Que cada quien saque sus propias conclusiones.
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