Coincide nuevamente que a Román Alberto Cepeda González, nuevo Alcalde de Torreón, para el próximo periodo de Gobierno en la ciudad lagunera, lo haya conocido también a través de mi gran amigo don Enrique Martínez y Martínez.
Con este hecho viene a mi mente la declaración del gran cineasta norteamericano John Huston, quien se expresó de esta manera a un comentario que le hicieron en cuanto a que él era un gran director de cine, y le formularon expresamente la pregunta ¿Qué método sigue para escoger un actor? A lo que él se limitó a contestar de esta simple manera: “En realidad, yo escribo las películas sin tener un actor en mente y, cuando el film está escrito, entonaces escojo al hombre más calificado para desempeñar el papel. Muchas veces regreso a mi propio pasado y a mis experiencias, y luego pienso en el intérprete que podría recrearlas mejor”.
Esta declaración se acomoda perfectamente como una analogía a lo que sucedió en esta contienda electoral en el estado de Coahuila en las elecciones del 2021. Específicamente en el caso de Saltillo y Torreón. Hagamos de cuenta que el gobernador Miguel Ángel Riquelme tiene escrito el guion y trazado un plan de trabajo de lo que él quiere que suceda en el estado que gobierna.
El gobernador Riquelme por supuesto que sabe y reconoce el desempeño y las virtudes de Chema Fraustro y Román Cepeda, sobre todo porque han sido parte de su Gabinete de Gobierno, Chema con el trascendente y prioritario puesto de secretario de Gobierno, y Román en la no menos importante Secretaría del Trabajo, quien además fungió como coordinador del Subcomité Técnico Regional Covid-19 en La Laguna. Ambos han sido parte de su equipo de trabajo, el Gobernador sabe cómo “actúan”, cómo accionan, cómo enfrentan problemas y conflictos y cómo los resuelven, por ello tiene fe en ellos, ambos son responsables y “cumplidores”. O supongamos que se trata de un equipo de futbol, siendo el gobernador Riquelme el entrenador y Chema y Román dos de los jugadores “estrella”. Aun cuando se goza en Coahuila de libertad de decisión y de libre albedrío, aun cuando dentro de las aspiraciones de Chema y Román estuvo por supuesto el deseo de ser alcaldes de sus respectivas ciudades, formaban parte del Gobierno estatal, y el Gobernador tuvo que otorgar su anuencia para que dejaran sus puestos y se la jugaran en las elecciones, en las que, afortunadamente, gracias a sus equipos de campaña y al esfuerzo personal resultaron triunfadores, pero repito, el Gobernador estuvo de acuerdo y no cortó sus aspiraciones en aras del beneficio del estado de Coahuila, aun cuando en esto supusiera quedarse sin dos de las más importantes cabezas de su Administración, en otras palabras actuó con nobleza y desprendimiento pensando solo en el bienestar de Coahuila.
Se podría hacer también la analogía con un entrenador de un equipo deportivo nacional, y que aún cuando uno de sus jugadores está dando muy buenos resultados, permite que sea transferido a otro equipo de mayor jerarquía y responsabilidad
También es como el ajedrez, en el que se mueven las piezas de diferentes maneras y con diversos movimientos, pero quien sabe jugar y lo hace bien, tiene una estrategia definida de principio a fin, aunque sobre la marcha haya que improvisar y afinar las tácticas.
Concretamente, Coahuila se ha convertido en un ejemplo nacional de cómo se deben hacer bien las cosas, sin aspavientos, sin escándalos, con serenidad, cordura, congruencia y coherencia. Hay en el gobernador Riquelme un buen director de orquesta y lo acompañan buenos músicos en la sinfónica estatal, teniendo en cuenta que, tanto a nivel de partido como personal, la mejor campaña para seguir haciendo carrera en la política, es gobernar bien, con justicia y probidad, tan sencillo como “Hacer el bien para quedar más que bien”.
A nivel nacional ya sabemos los movimientos electorales que se hicieron y que muchos estados serán gobernados por el tsunami de ciencia ficción del partido en el poder federal, y ya comprobarán cómo les va en esta ruleta surrealista, mientras tanto, es compromiso de Coahuila seguir siendo un ejemplo de hacer oídos sordos al falso canto de las sirenas de la “cuarta traición”, y continuar siguiendo el ejemplo de los verdaderos héroes y constructores de la patria.
Ya pasado el clima electoral, ahora sí me puedo permitir felicitar en todos sentidos al Alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez Salinas, por todo lo que he venido observando y atestiguando en la serie de conferencias que he venido impartiendo en los centros comunitarios del Municipio, todos ellos ubicados en colonias populares, algunos de ellos están inclusive en barrios peligrosos donde habitan y pululan lamentablemente para ellos mismos, pandilleros y drogadictos. Los centros comunitarios resplandecen como oasis en el desierto o en la jungla de asfalto, de entrada, por su orden y limpieza, por el entusiasmo y la cordialidad de la gente que nos recibe siempre dispuesta a participar y aprender algo nuevo para continuar adelante con la lucha con la vida y por la vida. Y lo que constato como una constante, el cariño y el agradecimiento que le tiene el pueblo de Saltillo a su Alcalde, ¡Enhorabuena!
¡Arriba Coahuila! ¡Siempre libre y soberana!
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