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Coahuila

Saltillo 2024: ¿elección entre influencers?

Por Luis Carlos Plata

Hace 2 años

Exactamente dentro de dos meses iniciará el proceso electoral local de 2024, donde se renovarán los 38 ayuntamientos de Coahuila (y en el plano Federal, además de diputados federales y senadores, se votará por Presidente de la República).

Pero centrémonos por hoy en lo estatal, y particularmente Saltillo, donde se proyecta desde ahora una elección entre influencers como representantes de la oposición.

Morena está desfondado en la capital. En este momento su mejor aspirante milita en el PRI, es diputado federal, y no se vislumbra pueda dar un salto al vacío –sin red de protección– como tránsfuga.

Por el contrario, ya llegamos al punto de la historia, impensable por ejemplo en 2018 ó 2021, donde algunos representantes del emblema guinda están cambiando de bando, desilusionados de lo que ven al interior o de lo que no les ha tocado en la ruleta.

Luego de tres contiendas municipales en que ha participado desde su Constitución como partido político, donde sus candidatos fueron Rodolfo Garza (2017), Óscar Mohamar (2018) y Armando Guadiana (2021), para 2024 no tiene un perfil competitivo ni serio, pues –justo es decirlo– en el camino nada ha hecho para formarlo, o invitarlo.

No hay trabajo que respalde a Morena en Saltillo y los comicios ya están a la vuelta de la esquina. Tampoco aprendió una de las lecciones que dejó la elección de 2023 en Coahuila: los influencers no influyen.

Las miles de interacciones que alcanzan sus publicaciones en redes sociales no se traducen a votos fuera del plano digital, convertidos ya en candidatos. Hubo un abismo de diferencia entre lo virtual y lo real, como antecedente a tomar en cuenta para futuros comicios. No son un concurso de popularidad.

Y esto es, en el fondo, un fenómeno de desafección ciudadana. En el entendimiento de que las elecciones no se ganan con debates ni mítines, mucho menos con discursos, ni siquiera con propuestas, sino siendo popular y cayéndole bien a los hipotéticos votantes.

También un esbozo de estrategia para engatusar a los jóvenes, explicada obviamente porque uno de cada tres en la lista nominal de Coahuila tiene de 18 a 29 años; representando 697 mil.

Ahora bien, por desconocimiento, o por economía de esfuerzos, a quienes tienen entre 18 y 29 años de edad se les agrupa como si todos fuesen exactamente lo mismo. Como seres con capacidad disminuida.

Históricamente se les concibe así, como una masa de palurdos. En el mejor de los escenarios, un target group, lo cual en mercadotecnia significa un mercado objetivo al cual se pretende vender algo dándole por su lado.

Sin embargo no comparten los mismos contextos en Saltillo el joven obrero, el estudiante, el padre de familia, el adicto, el marginado social de zonas urbanas, quien habita en zonas rurales, el que padece permanentemente ansiedad, ni quienes basan su existencia en una condición de género.

Tampoco el gamer que no abandona la realidad virtual y se le dificulta la interacción social, los que tienen trastornos del comportamiento, quienes son educados por Netflix mientras ni estudian ni trabajan, y los que aspiran a convertirse en influencers.

Los jóvenes son mayoría en la pirámide poblacional, un grupo no politizado que no suele participar en política activamente más allá de causas puntuales acotadas a fechas específicas, como feminismo y la defensa de perritos.

Para ellos no hay propuestas para el acceso a vivienda propia, para promover su incursión al mercado laboral con estímulos que fomenten la estabilidad y erradiquen la rotación habitual, para dotar de un transporte público ya no digamos eficaz y eficiente, sino mínimamente funcional (cuestión fundamental para su desarrollo), ni para el esparcimiento permanente mediante actividades culturales y recreativas que tanta falta le hacen. Nada. Solo influencers.

 

Cortita y al pie

Así la hipotética boleta de 2024 para Saltillo: el locutor e instagramer Mitchel Márquez por Movimiento Ciudadano; la presentadora y youtuber “Ale” Salazar por Morena; y el facebookero “Alcalde de Ciudad Mirasierra”, Limbar Montemayor, por el Partido Verde. Contra una eventual alianza PRI-PAN-PRD.

 

La última y nos vamos

El 6 de junio se publicó en este mismo espacio un decálogo de lecturas e interpretaciones de la elección celebrada dos días antes, las cuales pueden resumirse de la siguiente forma: La partidocracia manda.

La falacia de que ganan los candidatos que gritan más fuerte. Gastar por gastar, no significa ganar. A los tibios ni Dios los quiere.

Si renuncias a participar, que no te sorprenda entonces el resultado. Nadie sabe para quién trabaja. No aplica la meritocracia. Las campañas negras ya no impactan en el electorado.

Y acaso lo más importante: embelesados por los likes y las views, olvidan que los influencers no influyen en el mundo real.

 

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