Saltillo

Publicado el lunes, 24 de julio del 2023 a las 03:59
Saltillo, Coah.- Saltillo, una de las mejores ciudades para vivir, con empleo, seguridad y muchos museos, sufre una crisis de depresión peligrosa, que lleva a un alza de suicidios que, quizá, podrían evitarse.
Los especialistas coinciden en que las largas jornadas laborales de las fábricas, los cambios de turnos, la precariedad salarial, viviendas cada vez más pequeñas y costosas, y la falta de agua, son algunos de los factores que están enloqueciendo a los habitantes de esta ciudad.
El historiador Carlos Recio Dávila considera que se está perdiendo la dimensión humana, esa capacidad de solidaridad con el otro, aunado a que la ciudad está creciendo más rápido de lo que podemos asimilar.
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Uno de los indicadores de que la gente no es totalmente feliz ante este fenómeno es la gran cantidad de suicidios, además de la obesidad, el índice de violencia intrafamiliar; Saltillo está dejando de ser esa ciudad amable que fue, que claro que había violencia, alcoholismo, pero cada vez me parece que va creciendo exponencialmente”, asegura.
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Yo siento que definitivamente sí influye el estilo de vida que tenemos, los horarios de trabajo, las distancias, la falta de agua, la falta de terreno, las casas han subido al doble en los últimos años”, detalla.
Por su parte, la sicóloga investigadora Karla Patricia Valdés explica que estudios a nivel nacional e internacional muestran que las ciudades con un alto crecimiento económico y empresarial afectan la calidad de vida de la población, sobre todo la más vulnerable.
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Esto lleva a que las personas tengan jornadas laborales muy extensas o demandas sociales, de tener que tener cierto tipo de casa, de coche, de estilo de vida, y eso genera presiones contextuales y ambientales; sí podría ser este crecimiento económico, este crecimiento social, en el cual las personas a veces no estamos preparadas emocionalmente para hacer frente a todas las presiones que esto también puede llegar a generarnos”, afirma.
Evaden con alcohol
Los cambios de turnos cada semana impiden que los trabajadores tengan un buen descanso, provocándoles una gran frustración, que prefieren evadir con alcohol.
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Los bares es otro indicio de que la gente los fines de semana lo que quiere es oír ruido, escaparse; la gente se quiere embotar, es una forma de explotar”, apunta Recio Dávila.
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