Palabras más, palabras menos, el concepto de ciudadano, o ciudadanía, se define como “el conjunto de derechos y obligaciones a los cuales el individuo está sujeto en relación a la sociedad en donde vive”; esta definición se remonta al razonamiento de Aristóteles, y aplica a nivel nacional (país) y local (ciudad).
En la antigua Grecia y en Roma, la condición de ciudadano podía ser la diferencia entre la vida y la muerte, entre la esclavitud o la libertad. Por tal motivo, y ya que vivo en Saltillo, considerada como La Atenas de México, me considero un ciudadano saltillense (aunque nací en Torreón), tengo mi domicilio aquí, pagos mis impuestos y, como todos, padezco sus vialidades y su tráfico, pero disfruto de su Centro Histórico, la limpieza de sus calles, los servicios municipales, sus tradiciones y dinámica cultural, en la que, además, participo.
En 2021, los estudios que miden el Índice de Calidad de Vida colocaron a Saltillo como una de las cinco ciudades con mayor calificación, esto se debe a la combinación de factores sociales, económicos, culturales, de movilidad, servicios, esparcimiento, entre otros, sin dejar de lado como factor de calidad de vida al pan de pulque, que ha demostrado ser la llave para impresionar a cualquiera en otros lugares del país.
Lo digo por experiencia: es igualmente bien recibido un vino coahuilense que una bolsa de pan de pulque cuando se trata de agradar a alguien. Pero, ¿en cultura cómo estamos? La vida cultural de Saltillo es importante, no de ahora, sino desde hace mucho tiempo. A lo largo de su historia, estas calles y los recintos han vibrado con la vida artística y cultural; muchos grupos y talentos individuales han visto la luz aquí, compañías de teatro, agrupaciones musicales, artistas plásticos, destacadas escritoras y escritores, nacidos aquí o afincados en esta ciudad, saltillenses por convicción.
Por eso, es importante lo dicho el pasado 2 de febrero por el alcalde José María Fraustro Siller, en la rueda de prensa donde se lanzaron cinco convocatorias del Instituto Municipal de Cultura, que encabeza Leticia Rodarte; ahí, Chema declaró: “Las puertas del Gobierno Municipal y del Instituto Municipal de Cultura están abiertas a la participación ciudadana de todas las edades”, para después rematar afirmando que el arte y la cultura son elementos fundamentales en el desarrollo integral de las personas.
De entrada, me parece bastante atinado lanzar convocatorias que, si bien, tienen como principal objetivo incentivar, difundir e impulsar el talento, también otorgan, en el caso de Letras del Desierto, el pago de los derechos de autor, y en la del Festival de Teatro, premios para estimular la calidad de las propuestas.
¿Cuál es la diferencia con otras convocatorias? Bueno, pues en un momento donde la economía cultural ha sido tan castigada por los cierres provocados por la pandemia, pagar los derechos de autor y no sólo premiar con la publicación, es oxígeno para las finanzas de los escritores, el estímulo otorgado a los montajes escénicos, también. Eso es un buen inicio. Habrá que voltear a ver a las demás disciplinas; Lety Rodarte seguramente lo hará.
Drama – Mine (para aliviar el mareo y la náusea)
No se pierda la expo “Recordar y desaparecer” de Vinicio Fabila, en el Recinto del Patrimonio Cultural Universitario, es muy buena.
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