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Publicado el jueves, 16 de diciembre del 2021 a las 04:08
Ciudad de México.- El violinista William Harvey, concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional, guarda en su celular los nombres y teléfonos de 326 jóvenes músicos afganos que buscan huir del régimen talibán.
Durante cuatro años enseñó música en Afganistán y los mensajes de sus alumnos pidiendo ayuda comenzaron a llegarle tan pronto se instaló el nuevo gobierno en el país, y comenzó el caos con las multitudes de personas en el aeropuerto de Kabul tratando de salir.
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Todo el tiempo que no estoy con el violín estoy trabajando en sacarlos porque los talibanes están de nuevo en el poder, y la última vez que estuvieron en el poder prohibieron la música como algo ilegal”, dice Harvey.
Lo hicieron así a finales de los 90, narra. Esta vez no ha habido prohibición oficial, pero reportes noticiosos hablaban del temor de los músicos de una nueva amenaza y de las acciones de algunos talibanes amedrentando a los músicos; en varios puntos de revisión se supo de instrumentos destrozados.
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Los talibanes tienen una larga lista de prohibiciones. Si prohibes muchas cosas, prohibes muchas ramas de la economía, los músicos que no pueden trabajar como músicos ¿a qué se van a dedicar? El otro día escuché que algunos abrieron pequeñas tiendas de despensa, pero no todos pueden. El tema económico es eventualmente lo que, en mi opinión, va a vencer algún día a los talibanes”, piensa Harvey.
El violinista unió sus esfuerzos al Proyecto Habesha, una organización humanitaria creada en 2015 por Adrián Meléndez en Aguascalientes, para ayudar a jóvenes refugiados sirios y permitirles continuar con su educación universitaria en México.
Ahora su misión se enfoca en salvar a jóvenes músicos afganos. Las dificultades no son menores, se enfrentan a la carencia de documentos de viaje. “El mero hecho de salir del país ya constituye una victoria”, dice Harvey, quien comparte con Meléndez la experiencia de haber trabajado en Afganistán.
Implica todo un esfuerzo de logística que, de acuerdo con Meléndez, los llevó a evaluar la seguridad de los caminos para transitar por Afganistán, donde el conflicto es eminentemente rural, la ruta posible si no se podía salir del aeropuerto de Kabul con Pakistán o Irán como alternativas y si las fronteras estaban abiertas.
Proyecto Habesha ha avanzado en otro frente, al conseguir el aval de funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores tras sostener reuniones de trabajo con la subsecretaria de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Martha Delgado, y el director de Derechos Humanos Christopher Ballinas, quienes ya habían trabajado sobre el tema de Afganistán y establecido acciones concretas como la llegada al país de los periodistas de The New York Times.
Lograron comenzar con el pie derecho con el apoyo expreso del Gobierno mexicano para traer al país a los jóvenes afganos.
Con su organización Cultures in Harmony, Harvey trabaja en la procuración de fondos para financiar la salida de la mayor cantidad posible de músicos afganos y darles asilo. Afganistán es un país sumido en la pobreza.
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