La palabra “saqueo” así, escrita con “s”, se define como la acción y efecto de saquear, que significa apoderarse de algo sin derecho, empleando el engaño o la violencia.
En materia de política y gobierno la palabra saquear se refiere particularmente a la conducta empleada por quienes, en el ejercicio de la actividad pública y en el manejo de los recursos del pueblo, mediante el uso de estrategias fraudulentas, tales como la facturación falsa, el pago de servicios inexistentes o inflados, etcétera, logran desviar su destino y se apropian del dinero público, lo cual, sin duda alguna, ha sido uno de los flagelos que más daño han causado a las economías de los municipios, de los estados y de las naciones, alrededor de todo el mundo.
A la luz de las Escrituras, la palabra Zaqueo (escrita con “z”) se refiere a un hombre que también se dedicaba al quehacer público, particularmente a la recaudación de los impuestos y de los tributos que se cobraba a los judíos para ser entregados al imperio Romano; esto sucedió en los años de vida del Señor Jesucristo, aproximadamente entre el año 30 a 33 después de Cristo.
La historia de este burócrata se describe como un hombre que era jefe de todos los recaudadores de la región; para poder explicarlo de mejor manera, haga usted de cuenta como si se tratara actualmente un director de Ingresos; Zaqueo era un hombre rico y de baja estatura, una persona mal vista por la población, porque se le consideraba un traidor, pues él siendo un hombre judío, había conseguido una “concesión” por parte de Roma, que le daba autoridad para cobrar los impuestos a sus propios familiares, a sus amigos, a sus vecinos y conocidos, pudiendo contar con el uso de la fuerza pública para obligar a las personas a pagar sus obligaciones hacendarias; a cambio, recibía importantes ganancias por sus “servicios”.
Un día Zaqueo supo que Jesús estaría por su región y quiso conocerlo personalmente; era mucha la gente que se abalanzaban sobre Jesús para ser sanados y para recibir un milagro; en ese momento de nada le servía a Zaqueo toda su riqueza, era imposible acercarse, atinadamente, Zaqueo entendió que más adelante Jesús tendría que pasar por un lugar en donde se encontraba un árbol muy grande, entonces se apresuró para ganarle a la multitud y se subió al árbol para poder ver de cerca al hombre del que todos hablaban maravillas.
Cuando Jesús pasó por debajo del árbol, alzó sus ojos, miró a Zaqueo y le dijo: “Zaqueo, baja rápido porque es necesario que hoy me hospede en tu casa”, al ver esto, la multitud de gente empezó a murmurar en contra de Jesús cuestionándole que cómo era posible que él, siendo un hombre tan bueno, se juntara y comiera con el traidor del pueblo. Lo que nadie sabía era que un milagro estaba a punto de suceder en la vida de ese pequeño hombre; Zaqueo tuvo un encuentro personal con Jesús, el Hijo del Dios viviente y su vida nunca más sería la misma; ese pequeño burócrata fue tocado por el gran amor que perdona pecados y ahora la gratitud se desbordaba de su corazón. La historia narra que más tarde, Zaqueo dio la mitad de todos sus bienes a los pobres y se comprometió a que, si a alguien le hubiera sido defraudado en algo, Zaqueo le regresaría cuatro veces su valor; ¿que sucedió con ese hombre? Ese hombre había recibido la salvación eterna que solamente puede obtenerse a través de los méritos de Jesús de Nazaret; Gracias a esa buena decisión de Zaqueo, la salvación lo alcanzó a él y también a toda su casa, pues escrito está: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú, tú y toda tu casa”.
En Saltillo, en Coahuila y México se necesitan más personas como el pequeño y rico Zaqueo, que no importando que tengan una buena posición en la función pública (municipal, estatal o federal), no importando los títulos académicos (licenciatura, maestría o doctorados), no importando que posea riquezas materiales, reconozcan con sinceridad que todos, absolutamente todos necesitamos la salvación eterna que solamente se logra a través de la vida, muerte y resurrección de Jesús, el Cristo, logradas en la cruz del Calvario.
Hoy se avizoran los nuevos Zaqueos en Saltillo. Que Dios bendiga a todas las familias de Saltillo, de Coahuila y de México.
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