No pasaron ni 24 horas desde su berrinche porque un policía no lo dejó sacar el coche durante el maratón, cuando el obispo emérito Raúl Vera López volvió a ser tema en Saltillo, esta vez por una caída literal. “Ahora sí me caí”, escribió en redes sociales, detallando que los lentes se estropearon, una patita se le incrustó en la nariz y terminó con escoriaciones por todos lados. Fue en la calle Ramos Arizpe casi esquina con Hidalgo, en pleno Centro Histórico.
Las redes, que todavía no olvidaban su queja contra el agente vial, reaccionaron con humor. Algunos pidieron rezar por su pronta recuperación, otros sugirieron ponerle un altar a la banqueta y más de uno recordó que a veces la soberbia también tropieza. Por lo pronto, don Raúl aprendió que en el centro de Saltillo hay que caminar con fe y con cuidado.
La voz de los ausentes
Murió Blanca Martínez Bustos y con ella se apaga una de las voces más firmes en la defensa de los derechos humanos en Coahuila. Desde el Centro Fray Juan de Larios acompañó a familias de desaparecidos y a migrantes sin nombre, cuando hacerlo implicaba enfrentarse al desdén del Estado y a la indolencia social.
Su muerte deja un hueco enorme. Blanca representaba la coherencia. No pedía reflectores ni buscaba cargos; exigía verdad y justicia. En paz descanse.
La tarea
El fiscal general del Estado, Federico Fernández Montañez, trae un dato sobre los avances del Programa de Abatimiento de Rezago en Carpetas de Investigación, una tarea nada menor si se toma en cuenta que al asumir la titularidad encontró más de 225 mil expedientes abiertos. Según informó, en menos de un año logró concluir 118 mil 254, apoyado en tres centros especializados ubicados en Saltillo, Torreón y Piedras Negras.
La tarea es clara y los resultados, según el fiscal, ahí van diciendo.
El jueves se sabe
Si nada cambia la agenda legislativa, el próximo jueves el Senado de la República designará al relevo de Sergio Díaz Rendón, ahora magistrado de la sala regional Monterrey en el Tribunal Electoral federal.
Entre los nombres que suenan, el de Alejandro Santos Contreras destaca por méritos. Abogado por la UNAM, maestro en Derecho Constitucional y especialista en materia electoral, Santos ha pasado por cada escalón del sistema judicial, desde actuario y secretario en juzgados federales hasta magistrado en funciones del tribunal local. En la academia también ha dejado huella como profesor en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC y coautor de obras de referencia en derecho electoral. Le irá muy bien.
A lo que se mueva
Ernesto Alfonso Rosales Arcaute, para más señas esposo de la consejera electoral Leticia Bravo Ostos, le tira a lo que se mueva. Desde la magistratura en el Tribunal Electoral hasta un asiento en el Consejo de Participación Ciudadana. Demasiadas ganas de servir, o Mucha hambre. Cada quien.
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