Con la primera feria de la era moderna
El 2 de diciembre de 1956, el periódico El Sol del Norte dedicaba una plana completa a ponderar el éxito obtenido en la primera feria de la era moderna en la ciudad, que tuvo como escenario el amplio terreno del Instituto Tecnológico de Saltillo, conocido como “El Ejido”, una superficie donde ahora se ubican nuevas construcciones de la institución, cuando sólo se contaba con el edificio original.
Y en verdad que fue exitosa esta feria, pues contó con la más pulcra organización del Club de Leones de Saltillo y con el respaldo del Gobierno del Estado. Tenía muy bien definidas sus secciones de comercio, industria, ganadería, cultura popular, gastronomía y artesanías.
Los artistas y grupos musicales del momento a nivel nacional, desfilaron por los diferentes stands o escenarios improvisados. El concurso de pintura fue ganado por el estimado maestro Eloy Cerecero.
Y se alzaban las voces de un sector de la sociedad saltillense para integrar el Patronato Pro Institución de la Cultura. Corría el penúltimo año del gobernador Román Cepeda Flores y era la primera ocasión en que se hablaba con formalidad del caso, de erigir y poner en marcha una dependencia gubernamental que reglamentara y estimulara la creación de artistas coahuilenses.
No obstante carecer de una institución administradora del arte y la cultura de Saltillo y de Coahuila, los creadores mantenían una vigorosa actividad pictórica, teatral, literaria, musical, dancística, integrada por famosos personajes de nuestra época, Óscar Flores Tapia, Carmen Aguirre de Fuentes, Carmen Guerra de Weber, Carmen Harlam Laroche, Alfonso Gómez Lara, Eloy Cerecero, Roberto Orozco Melo, Eduardo Arizpe, la actriz saltillense, Lulú Valdés.
Ya los amantes de la literatura habían encontrado en la Asociación de Escritores y Periodistas de Saltillo un auténtico escaparate para sus inquietudes, con obras de Hilda Sala, Raymundo de la Cruz López y Raúl Flores Villarreal. María L. Pérez de Arreola reunió a escritoras locales, en torno a la figura de la poeta María Enriqueta Camarillo de Pereyra, para crear El Círculo Cultural María Enriqueta.
El maestro y escritor Arturo Ruiz Higuera dirigía la Revista de la Universidad de Coahuila, UC, y ya el melómano Armando Fuentes Aguirre obtenía permiso de don Alberto Jaubert Agüero, para transmitir su programa de música clásica, Concierto, por la XEDE.
Destacaban en la literatura los grandes maestros de maestros, Federico Berrueto Ramón e Ildefonso Villarello, entre otros.
En 1881 el gobernador Óscar Flores Tapia creó el Instituto Estatal de Bellas Artes, que se convertiría después en el Centro de Artes Visuales e Investigaciones Estéticas, y luego el Instituto Coahuilense de Cultura, el Icocult.
Fue también el visionario Flores Tapia, quien construyó el Teatro de la Ciudad de Saltillo, para complementar la obra cultural que tanta falta le hacía a la ciudad. Ahora este recinto se ha convertido en escenario de comedia cómica y vodevil.
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