Comecarne apuntó a una menor capacidad de compra y a ajustes de la masa salarial más moderados, del 7.9% en 2025 al 7.1% en 2026, además de los mayores costos de energía, transporte y seguridad para los productores.
Según su presentación, entre enero y octubre los precios al consumidor del pollo bajaron un 4.5% interanual y los del cerdo un 2.8 %, mientras que los de la res subieron un 7.4%.
En los precios al productor, el pollo registró una caída del 12.5 % y el cerdo del 5.1 % entre enero y septiembre, mientras que la res aumentó un 7.6%.
El consejo señaló que el ahorro en materias primas no siempre llega íntegro al consumidor, porque la industria enfrenta costos laborales, energéticos y logísticos.
Entre los insumos, las señales fueron mixtas. Por un lado, el maíz amarillo importado se abarató un 11.2%, pero los fertilizantes subieron entre enero y octubre: un 20.7% el sulfato de amonio, un 20.4% la urea y un 8.1% el fosfato diamónico.
En 2025, México consumió 11.55 millones de toneladas de carne, con 85.3 kilos por habitante.
La producción nacional alcanzó 8.73 millones de toneladas, un 5.5 % más que el año anterior, mientras que las importaciones sumaron 3.27 millones, un 7.6% más.
De enero a septiembre de 2026, el sacrificio en plantas con certificaciones internacionales aumentó un 15.9% en cerdo y un 5.9% en res, pero bajó un 0.2% en pollo.
Para 2027, Comecarne prevé que los precios al consumidor aumenten un 6% en res, un 4.8% en cerdo y un 3.3% en pollo, en un escenario marcado por las presiones de costos y la disponibilidad internacional de carne.






















