Seguridad
Publicado el jueves, 24 de julio del 2008 a las 15:53
Saltillo, Coah.- El sueño de más de una decena de migrantes se vio interrumpido, cuando el ferrocarril en el que viajaban como “moscas” se descarriló en las vías paralelas a la carretera a Torreón en el kilómetro 760.
Presuntamente sólo uno de los cerca de 20 hombres y una mujer centroamericanos, resultó lesionado de una pierna y presentaba síntomas de intoxicación, pero se retiró del sitio antes de que llegaran las autoridades.
Alrededor de las 14:30 horas se recibieron varios reportes al Sistema Estatal de Emergencias de Parras de la Fuente y Saltillo sobre el accidente ferroviario; además se manejó que había poco más de dos decenas de lesionados.
El hecho originó gran movilización de los cuerpos de auxilio de ambas ciudades, que se abocaron al lugar de manera oportuna, pero para esos momentos ya sólo había nueve personas por fortuna ilesas.
Elementos de la Policía Estatal que llegaron al tramo conocido como estación Parras-Talía, dijeron que el maquinista era José de la Faz Mora, con domicilio en la colonia Santa Rosa en la ciudad de Gómez Palacio, Durango.
También informaron que la mole de acero arrastraba 80 vagones, tras la máquina marcada con el 4688 de la empresa Ferrocarriles Mexicanos y provenía de Torreón con destino a Monterrey.
Aunque hasta el momento se desconocen las causas del percance que puso en peligro la vida de los centroamericanos, las vías quedaron completamente deshechas y las malas condiciones de éstas pudo haber sido un factor para que 32 de los vagones quedaran completamente volcados.
MIEDO Con caras de tristeza al ver cómo en un abrir y cerrar de ojos sus sueño se vio truncado, los hombres que permanecieron en el sitio aseguraron que el miedo a correr en esa zona desértica los obligó a quedarse.
Sin embargo, al verse rodeados por los uniformados que portaban armas de grueso calibres, dijeron que lo único que clamaban era libertad y que los dejaran seguir su camino, pues algunos comenzaron hace poco más de un mes.
TRASLADO Los paramédicos les informaron a los policías que aunque su estado de salud era bueno, era necesario que los trasladaran a otro lugar donde pudieran comer algo, pues corrían el riesgo de sufrir deshidratación.
Con esa promesa subieron a Noel Alberto Orita Jobel, de 33 años, originario de El Salvador, a Juan de Dios Morales, de 50, José Armando Villa González, de 38, Carlos Omar Palma, de 33, originarios de Honduras, a la unidad 6479 de la Policía Estatal. Los pasos de los hondureños fueron seguidos de los guatemaltecos Óscar Miguel García Cerón de 28, Henry Castillo García de 35, además de Alicia Espera Ordóñez de 20, Alex Aníbal Muñoz de 35 y Jorge Antonio Osuna Lara de 38.
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