El 9 de mayo pasado, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, anunció que ante la supuesta falta de personal médico en el país, se contratarán 507 médicos cubanos, para que vengan a trabajar a México.
Esta nueva ocurrencia presidencial hizo reaccionar de inmediato al gremio de los médicos, los cuales a través de sus colegios, asociaciones e instituciones, expresaron su desacuerdo ante tal decisión, pues afirman que en el país sí existe personal médico deseoso de ejercer en cualquier parte de México, pero que el Gobierno no garantiza ni sueldos adecuados, ni la necesaria seguridad para el desarrollo de su profesión.
Ante tales reclamos, López Obrador, el viernes pasado, defendió su postura y arremetió contra todos aquellos que no estén de acuerdo con la misma y contra todo el personal de la salud de nuestro país, sin importar que los mismos estuvieran al frente de la guerra contra el Covid-19 en meses pasados.
“Nos va a hacer falta y sobre todo en el medio rural, en las comunidades más apartadas, por eso, vamos a contratar a los 500 especialistas médicos cubanos”, dijo.
“Y eso tiene a los conservadores muy enojados. Pues, ¿saben? Que se vayan al carajo, porque lo primero es la salud del pueblo”, añadió.
Este desacuerdo entre el Presidente y los médicos de nuestro país, no solo ha hecho que todos volteemos a ver el grado de daño que presenta nuestro sistema salud, el cual es una mala herencia de décadas, sino también, nos puede mostrar que las decisiones presidenciales empiezan a agraviar no solo a los mexicanos.
Y es que, entre las malas cosas que han brotado por consecuencia de la decisión del Presidente, se encuentra que en realidad, los médicos especialistas de nuestro país se niegan a trabajar en áreas marginales por causa de la negativa por parte del Estado mexicano de garantizarles sueldos dignos, facilidades e insumos necesarios para ejercer su profesión, y que además temen por su seguridad y la de sus familias. Lo que sin duda es causa suficiente para no querer emigrar a las comunidades en las que reina la degradación y la ausencia de cualquier justicia.
Así pues, otra circunstancia grave que se ha destapado, es que esta contratación de médicos cubanos es cuestionada por las Naciones Unidas, ya que considera que estas brigadas médicas cubanas, que hay en muchas partes del mundo, tienen un trato esclavizante hacia su personal médico, dado que las circunstancias que rodean estas “contrataciones” se dan bajo condición de trata de personas, ya que es el Gobierno cubano el que cobra por el servicio médico, y les da una pequeña parte de ese dinero a los galenos.
Además, a los médicos cubanos no se les permitirá viajar con familiares, ya que estos quedan en Cuba como garantía de su regreso; así también, se les tendrá concentrados bajo un régimen de mano de obra esclava, prohibiéndoles relacionarse con los locales. Y lo peor, se les contratará, según el Presidente, para que ejerzan en las zonas más marginadas y peligrosas de nuestro país, a las que los médicos nacionales no quieren ir porque su vida correría peligro, lo que nos hace ver que, para este Gobierno, los humanos sí tienen categorías.
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