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Coahuila

Searching for Sugar Man: La música que no fue

Por César Dávila Quintero

Hace 1 mes

Caí incauto a ver el documental llamado Searching for Sugar Man (2012) que trata de la vida de un músico misterioso llamado “RODRÍGUEZ” que vivía en los años setenta en la ciudad de Detroit y tocaba en bares nocturnos.

No voy a contarles la historia para no echarles a perder la sorpresa, y que vean por sí mismos el documental, sólo lo que si puedo comentar es sobre la sinopsis pública, que dice tratar de narra la búsqueda de dos fans sudafricanos para descubrir el destino del misterioso músico estadounidense de los 70, Sixto Rodríguez. Tras fracasar en EU y desaparecer, su música se convirtió en un fenómeno de culto contra el apartheid en Sudáfrica.

También puedo comentar, sin espoilear (arruinar), lo grato de ver como una figura que paso desapercibida en su época, décadas después es valorada. Lo cual me lleva a pensar en ¿Cuántas bandas, músicos, que tuvieron o tienen talento están en el baúl de sus propios recuerdos? ¿Cuántas grandes canciones en las mentes de los músicos no han sido grabadas? ¿O cuántas si lo fueron y no las conocemos?

Antes, bajo la dependencia del poderío mediático y la mercadotecnia, solamente unas cuantas canciones eran “las elegidas” por las casas disqueras, que deciden a quien si lanzar y a quienes no. Ya después la masa humana se acoplaba a lo que le ponían en sus oídos, hasta hacer suya una canción después de escucharla una-y-otra-vez por todos lados.

Hoy en día los éxitos surgen desde las redes, donde algún muchacho sube una canción que si pega se hace viral, si antes solo había una sola puerta para el talento ahora hay miles, aumentándose también la competencia.

No tengo nada contra los grandes éxitos comerciales, pero si quisiera remembrar a aquellas canciones olvidadas, que no fueron por decisión de un empresario, y que merecían algo más pero no tuvieron la oportunidad.

Sugar Man, ha ganado los más importantes premios internacionales a documentales, entre ellos fue nominado a un Oscar en el 2013, y su éxito convirtió a Rodríguez en un icono, que hace honor a aquellos músicos No exitosos pero que tienen o que tuvieron talento.

Daré más reseña, espero no cruzar la barrera del spoiler: Antes de que puedas entender de quién se trata y por qué debería importarnos un músico que nunca llegó a triunfar, ya estás enganchado, es difícil entender por qué los álbumes de Rodríguez fracasaron. Pero esa es sólo la base de esta película. La historia pudiera iniciar aburrida, hasta que los tenaces periodistas musicales encontraron que le sucedió al misterioso Rodríguez, un hombre que aparentemente había desaparecido del planeta. Lo que sucede a continuación es conmovedor y alentador, pues nos enteramos de lo que le sucede a alguien que, muy tarde en la vida, descubre que no es el fracaso que creía ser.

El espejo del racismo

En el documental no se menciona la razón “a detalle” del porque no pego Rodríguez en 1970. Que a mi particular punto de vista, algo tuvo que ver con racismo. Su nombre Rodríguez, de origen hispano, tenía como oficio albañil, descendiente de mexicanos que emigraron a laborar a Estados Unidos; le tocó vivir una época donde la música hecha por latinos no tenía foro; con excepciones como Carlos Santana desde luego, y Ritchie Valenz, cuyo nombre original era Richard Valenzuela Reyes, con una canción tan pegajosa como “La Bamba” originaria de Veracruz, que no podía ocultar su hispanidad fue aceptado pero que sea “Valenz” en lugar de Valenzuela, su manager no quería que lo encasillaran como música de mariachi, y que pudiera sonar en la radio blanca.

Otro caso, el de la canción de “Wooly Bully” de los sesentas, del mexicoamericano Domingo Samudio con su nombre artístico “Sam the Cham” quien portaba un turbante árabe; para el marketing, era más cool ser árabe que mexicano.

Lo relevante del documental es que la historia es buena, a pesar de que como en todos los documentales, existe una inclinación del director a incidir en su opinión, en este caso, hacer de Rodríguez un héroe sin medalla que, tal vez, musicalmente hablando si lo es, y sus canciones son buenas. Escuche «Sugar Man», «I wonder», «Crucify your mind» y realmente me pescaron.

Concluyo que «Buscando al Hombre de Azúcar» (en español) reanima al espíritu rock´n-rolero; de todos aquellos rebeldes que se identifican con todo lo que es reconocido como «fuera del sistema», ya que esta música No-promocionada pudo haber significado «algo» para mucha gente en su época pero no lo fue para otros, (¿Por qué? Vean el documental) y hoy se homenajea a este artista nato que no gano los millones a pesar de su talento, sino que, por el contrario, vivía de trabajar en la obra como albañil, pero eso sí, sin perder nunca su estilo, lo cual alimenta al mito hasta resucitarlo.

Para mí, el documental de “Searching for Sugar Man” es una mezcla de justicia poética musical.

Twitter: @CesarDavilaQuin

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