Nacional
Por Grupo Zócalo
Hace 6 años
El carácter de los neoleoneses se ha puesto a prueba en innumerables ocasiones y una de las pruebas más difíciles a la que nos hemos enfrentado se presentó el 30 de junio de 2010: el huracán «Alex».
La noche de ese miércoles Nuevo León, incluyendo la zona metropolitana de Monterrey, recibió el embate de este fenómeno meteorológico.
Fueron 38 horas de aguacero, que dejaron un acumulamiento de 616 milímetros de lluvia en Nuevo León, cuando en la entidad caen en promedio 600 milímetros al año.
El panorama que dejó «Alex» sorprendió no solo a los habitantes de nuestro estado, sino al país entero: la zona metropolitana de Monterrey estaba devastada en varios puntos y misma suerte corrieron otras regiones de Nuevo León.
Fue impactante ver la zona de El Realito completamente destruida, al igual que varios sectores de Cumbres, varias colonias de Santa Catarina y claro, el río Santa Catarina con el caudal a tope devorando las avenidas Constitución y Morones Prieto, llevándose todo a su paso, incluyendo las canchas de futbol, el campo de golf, los puestos de la Pulga y más.
El suministro de agua potable y energía eléctrica se cortó en gran parte del estado.
Las calles y avenidas quedaron gravemente dañadas (de por sí los baches son la constante en la zona metropolitana de Monterrey), al igual que las carreteras.

El daño se resumió a cerca de 17 mil millones de pesos.
Obviamente lo más doloroso de este desastre son las 15 víctimas fatales (cifra oficial) que resultaron tras el huracán en Nuevo León, esa es la gran pérdida que tuvimos.
Afortunadamente la presa Rompepicos ayudó y contuvo la caída de agua de las montañas, si no tal vez otra cosa hubiese pasado.
La magnitud de la fuerza de «Alex» se puede apreciar en varios hechos inimaginables que ocurrieron esos días:
– Varios animales del Zoológico La Pastora escaparon, entre ellos algunos búfalos y lobos, los cuales buscaron refugiarse de la crecida del agua. Afortunadamente sobrevivieron y fueron regresados al parque.
-Tras el descenso en los niveles de ríos y arroyos quedaron al descubierto restos de animales prehistóricos. ¡No es broma! Se recuperaron restos de mamuts, mastodontes, alces, liebres y lobos que datan de hace más de 10 mil años. Estos hallazgos se hicieron en los municipios de García, Escobedo, Pesquería y Apodaca.
Como es una costumbre en este tipo de situaciones, el gobierno se vio superado y actuó tarde, pero en este espacio no vamos a politizar.
Lo que más destacó fue la actitud de la población, ya que brilló la solidaridad de los neoleoneses y la entereza de los que resultaron damnificados.
Y por supuesto, se recibió gran ayuda de varios estados del país y de Estados Unidos.
De igual forma es de destacar la gran labor de las corporaciones de emergencia, desde paramédicos, rescatistas, bomberos, Protección Civil, militares, oficiales de Tránsito, policías hasta agentes ministeriales, quienes se arriesgaron y participaron en labores de salvamento y de atención a la población.
Afortunadamente, el tiempo pasó y poco a poco nos fuimos recuperando.
Costó mucho esfuerzo, pero «El Reino» se levantó de nuevo (como pasó después de las inundaciones de 1909, del huracán «Gilberto» y otras tragedias).
Por Orgullo Nuevo León:
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