El pasado viernes concluyó la novena Cumbre de Líderes de América del Norte, asistieron el presidente López Obrador; el Presidente de EU, Joe Biden, y el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el diálogo en términos generales, sienta las bases para una nueva relación entre los tres países.
En la reunión se establecieron las metas y los lineamientos en los que abordaron distintos temas como:
–Acabar con la pandemia del Covid-19 y avanzar en la salud global.
-Fomentar la competitividad y crear las condiciones para un crecimiento equitativo.
–Creación de estrategias para controlar y reducir las emisiones de metano y carbono negro, reconociendo los retos que plantea el cambio climático.
–Atender a las comunidades más marginadas y explorar la posibilidad de una Alianza Norteamericana para la Equidad Racial y la Inclusión.
–Seguridad en la Migración y desarrollo.
El documento oficial, señala que “entre México, Estados Unidos y Canadá se generan cerca de un tercio de los bienes y servicios mundiales, y desde la firma del primer acuerdo comercial trilateral en 1994, el comercio entre las tres partes ha crecido más de 250% y ha formado la base para que juntos entráramos al acuerdo comercial más moderno e integral en el mundo en 2020: el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC)”.
Sin embargo, las economías, la tecnología y el intercambio de mercancías, que emplean los tres países son distintas. Así por ejemplo, el Producto Interno Bruto de Estados Unidos es de 2.94 billones de dólares; Canadá, 1.64 billones de dólares y México alcanza solo 1.07 billones de dólares. Estados Unidos cuenta con una de las tecnologías más poderosas del mundo, México ocupa el lugar 63 en cuanto a adaptación tecnológica y Estados Unidos tiene 89% de población que usa internet; Canadá reporta 97% y México solo un 72%.
El documento marca una “Hoja de Ruta” para implementar los compromisos adquiridos por los líderes mundiales, en él se establecen además de respeto a derechos laborales, de comunidades desprotegidas como mujeres y LGBTTI+ y poblaciones indígenas, acciones generales para impulso de pymes, empresas y emprendedores, por lo que las desigualdades entre los países desde el último acuerdo se han dejado notar y se han recrudecido tras la pandemia.
Llama especialmente la atención la creación de un ecosistema cibernético seguro y confiable. La previsibilidad en las relaciones comerciales, con una infraestructura crítica sólida, que permita trabajar para combatir las ciberamenazas compartidas de todas las fuentes, cerrar la brecha en el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación y el compromiso de promover la seguridad internacional y la estabilidad en el ciberespacio de acuerdo con el marco de la ONU para el comportamiento responsable de los estados, a efecto de combatir de manera conjunta el secuestro de archivos. Lo cual no es tarea fácil, e iniciará con la Reunión Trilateral de Expertos Cibernéticos, ya que será el mecanismo por el que se lleven a cabo y cada vez con mayor frecuencia, el intercambio de información, de procesos comerciales y casi todo tipo de actividad.
En suma, tras las estipulaciones del acuerdo, en nuestro país nos esperan grandes retos: transformaciones económicas, tecnológicas y especialmente jurídicas. Aquellas que nos permitan trabajar y alcanzar la cristalización de los compromisos adquiridos.
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