Están por cumplirse cincuenta años del cobarde y ruin asesinato del empresario norteño don Eugenio Garza Sada. Un hombre visionario, emprendedor y gran humanista.
Humanista, sí, no solo de membrete sino en los hechos ya que se preocupó porque los trabajadores de sus empresas pudieran adquirir una vivienda y así ofrecer a sus familias, seguridad. Asimismo, les procuró el acceso a servicios médicos, mucho antes que el gobierno federal otorgara esos beneficios a la clase
trabajadora.
Hoy, la figura de don Eugenio ocupa la atención por la mención que se hace en uno de los libros de texto, al episodio triste y doloroso de la muerte del empresario. Algo que, por supuesto, no ha sido del agrado de familiares ni de la clase empresarial de Nuevo León.
Con una visión errónea y manipulada a todas luces por quienes participaron en la elaboración de los libros, pretenden hacer creer que el empresario murió cuando lo iban a “retener”. Nada más falso. Don Eugenio se dirigía a su empresa como todas las mañanas en compañía de su chofer y su ayudante cuando su vehículo fue interceptado por un grupo de integrantes de la Liga Comunista 23 de septiembre, en la que participaba el hijo de doña Rosario Ibarra de Piedra y hermano de la actual titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos María del Rosario Piedra Ibarra.
Los guerrilleros tenían un objetivo claro: secuestrar al empresario, pedir rescate y enviar una señal a los empresarios. Sin embargo, algo sucedió ya que a don Eugenio lo asesinaron sin piedad alguna, al igual que a sus acompañantes, la mañana del 17 de septiembre de 1973 durante el período de Luis Echeverría.
Gran consternación causó la muerte del distinguido empresario no solo en Nuevo León sino en todo el país. Don Eugenio fue un gran impulsor de la educación con calidad, de la cultura, de las artes; un hombre que dejó un gran legado en su estado que aún lo recuerda a través de sus obras.
Un gran ser humano que fue sembrando durante la vida que le fue prestada y que dejó huella en este mundo. Un hombre, que vivió con austeridad a pesar de su gran fortuna ganada sin duda con el esfuerzo, con el trabajo diario y su visión para los negocios.
Quizás por ello, su liderazgo ha sido tomado como un ejemplo en una institución que el fundó, reconocida por su prestigio académico: el ITESM de donde han egresado miles de jóvenes que se han incorporado al campo
laboral.
¿Qué llevó a quienes tuvieron a su cargo la edición de los libros de texto y escribir tantas estupideces en ellos? Sin duda y principalmente, la estupidez, la ignorancia, pero también el odio y el resentimiento acumulados en su alma y en su corazón.
Esos individuos no construyen porque no tienen la capacidad para hacerlo; su objetivo es destruir y lo hacen con una sarta de mentiras, porque en ellos todo es falso.
¿Por qué no escribieron lo que representaba realmente la Liga Comunista 23 de septiembre? ¿Por qué no decir que a don Eugenio Garza Sada y a sus empleados los asesinaron? ¿Por qué ocultar que fue un grupo guerrillero? ¿y que en ese grupo iba el hermano de la actual presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos?
Por mentirosos y cobardes.
La noticia del atentado a don Eugenio corrió rápido. Y la indignación por lo ocurrido a un hombre bueno, trabajador y muy humano, se dejó sentir en muchísimas personas que lamentaron lo ocurrido. Realmente fue impresionante la cantidad de personas -más de ciento cincuenta mil- que desfilaron detrás de la carroza.
Ese acto, el del funeral de don Eugenio, que mostró en su momento el afecto al hombre que llevó grandeza a su estado, sin duda no vendrá en los libros de Marx Arriaga, como tampoco el repudio que la sociedad sintió hacia la guerrilla por el atentado en contra del empresario.
La polarización que proviene desde el poder, buscando enfrentamientos entre los grupos sociales, merece especial atención. Un gobernante que se respete a sí mismo y a la investidura que temporalmente ostente, debe gobernar para todos los ciudadanos. Porque tarde o temprano el pueblo se harta de las torpezas y más si se abusa de ellas diariamente.
Un individuo que no aprovecha el tiempo para beneficiar a su pueblo y solo pretende imponerse, es un pobre mediocre que abusa del poder porque cree que su posición durará siempre.
No es así porque nada es eterno.
En cambio, las buenas obras son las que son recordadas, como los grandes hombres que sembraron y dejaron huella. Tal fue el caso de don Eugenio Garza Sada.
Sigo insistiendo, la distribución de los libros de texto y sobre todo la aceptación de ellos, depende de los padres de familia. Los maestros podrán aceptarlos porque el presidente lo ordene, un hombre al que no le importa la educación de los niños y jóvenes. Y cómo habría de importarle si se tardó 14 años en terminar una carrera.
Los padres de familia tienen la última palabra.
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