Vida
Por
Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 22 de agosto del 2022 a las 09:16
Ciudad de México.- Por más veterano que uno sea, los años pasan factura en las capacidades al volante. Muchos conductores llevan más de medio siglo con el carné, pero la experiencia no puede suplir el deterioro implacable de la edad.
-Hay gente que me pita: Los conductores maleducados existen, pero si uno tiene la sensación de que su número aumenta de repente, puede ser que esté haciendo algo mal.
-Me pierdo incluso en trayectos conocidos: También los jóvenes se pierden, pero en edades avanzadas es más frecuente y puede ser síntoma del comienzo de un deterioro cognitivo aún no diagnosticado. Un buen navegador no siempre soluciona, porque con los años resulta más difícil mirar a la vez la pantalla y la carretera.
-He tenido percances últimamente: No necesariamente golpes importantes, pero sí pequeños raspones, ligeros choques, o he estado a punto, con mucha frecuencia…
-Surgen peatones o ciclistas como de la nada: Cuando se repiten estos sustos, aumentan los frenazos y las ocasiones en las que hay que disculparse en los pasos de cebra es síntoma de falta de reflejos y pérdida de visión lateral.
-Me salgo del carril algunas veces: El esfuerzo de concentración puede ser tal que, con frecuencia, provoca cansancio y hace que no se circule como es debido.
-Me estresa incorporarme a una rotonda: Actos tan habituales como tomar una rotonda, salir de ella en el momento oportuno, incorporarse a la vía principal desde un carril de aceleración, tomar un desvío… pueden empezar a resultar muy estresantes.
-Alguien próximo se queja de nuestra conducción: Si nuestros familiares, parejas, o nuestros amigos empiezan a manifestar tensión por nuestra forma de conducir o hacen como si frenaran ellos desde el asiento del copiloto…, tal vez no seamos ya tan buenos conductores como solíamos ser.
-Me distraigo mientras conduzco: Darse cuenta de que vamos demasiado despacio o demasiado deprisa, pasarnos los desvíos, frenar en el último momento… indica distracciones al volante.
-Otros se dan cuenta antes que yo: Mientras conducimos, siempre nos enteramos un poco más tarde que los demás de que viene un vehículo de emergencia pidiendo paso, de que hemos hecho algo mal, de que hay algo que invade la calzada, de lo que pone en las señales de tráfico…
-Me cuesta hacer algunos movimientos: Algunas personas tienen dificultades para mover el pie entre el freno y el acelerador o les duele el cuello al girar la cabeza para aparcar o sufren tensión en las manos al agarrar el volante con seguridad.
-No quiero conducir de noche: Nadie ve igual de noche que de día, pero si la visión nocturna empieza a ser un serio problema para conducir con seguridad, no hay que arriesgarse.
-Me han puesto varias multas: Esto también puede ocurrirle a cualquiera, pero si coincide con la pérdida de reflejos y con que hemos acumulado más ‘partes’ de lo normal, conviene pensarlo.
Notas Relacionadas
Hace 2 horas
Hace 2 horas
Hace 2 horas
Más sobre esta sección Más en Vida
Hace 10 horas
Hace 11 horas
Hace 11 horas
Hace 15 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias