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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 31 de mayo del 2021 a las 23:31
Ciudad de México.- Como cualquier reacción de nuestro cerebro al entorno al que lo sometemos, la envidia es una proceso químico durante el cual se liberan dopamina y adrenalina, mismas que bloquean la corteza prefrontal misma que se encarga de propiciar el racionamiento.
De acuerdo con el profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Eduardo Calixto González, Al sentir envidia “dejamos de entender aquello que nos están explicando lo que provoca la toma de decisiones poco congruentes y cambiar de opinión será muy poco probable”.
La combinación anterior provoca en quien lo experimenta efusividad, enojo y una conducta desproporcionada ante cierto hecho mismo que es magnificado. “Siempre que generamos envidia es porque algo nos molesta y nos duele. Es una comparación de nosotros mismos con otra persona; nos enseña lo vulnerables que somos y, al mismo tiempo, nos hace ver lo que admiramos de una persona y no tenemos esa capacidad. Por tanto, nos hace sentir menos preparados”, de acuerdo con el profesor Calixto González.
Para el profesor experimentar envidia antes de los 30 años es algo común y hasta normal. No así después de esa edad pues la envidia se genera precisamente en la corteza prefrontal y que antes de los 30 años es bastante inmaduro y conforme pasa el tiempo debe de mejorar nuestro manejo de razonamiento moral.
Al pasar esa edad, nuestro criterio debe de ser diferente y la tendencia a engancharnos con asuntos que no valen la pena tiene que disminuir. El punto óptimo de la corteza prefrontal sería a los 50 años cuando se deja de sentir envidia por completo de acuerdo con el profesor de la UNAM.
Con información de Noticieros Televisa.
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