Arte
Por
Abraham Cepeda
Publicado el lunes, 3 de abril del 2023 a las 04:06
Cd. de México.- “Nos han mentido”, dice Pilar Quintana, la escritora colombiana, autora de novelas como La Perra y Los Abismos, esta última ganadora del premio Alfaguara de novela en 2001.
En esas y otras novelas explora casi compulsivamente temas como la infancia, la maternidad, la vida doméstica en contraposición con el entorno lúgubre -dice que por eso quería escribir, originalmente, una novela gótica con sus propios monstruos de protagonista- de neblina alrededor, que rodea a Cali, su ciudad natal y el escenario general de sus historias.
Dice que nos mintieron.
“
Nuestras madres, nuestras abuelas y nuestras tías nos decían cuando les preguntamos que ser madre era lo más hermoso, lo más importante que les había pasado y seguro es cierto, pero no nos contaron que también es un evento terrible, difícil y oscuro.
“
La maternidad que nos mostraron es como de Johnson&Johnson, de una mamá recién parida, que está hermosa, maquillada, con el pelo peinado de peluquería, las uñas pintadas dando teta y sonriéndole al bebé. No es así: omitieron decirnos que duele horrible las primeras semanas, que estás gorda, con una barriga tremenda toda descolgada, con muchas hormonas, sangrando y que cada vez que el bebé se agarra a la teta llorás de dolor. No nos contaron el otro lado de la maternidad y por eso a mí como escritora me interesa descubrirlo y contarlo”, cuenta.
Hasta hace no mucho tiempo la maternidad era considerada como un tema exclusivamente femenino y menor.
Quintana dice que es un tema profundamente humano, todos tuvimos o tenemos una madre.
“
Hay un movimiento de jóvenes mujeres aguerridas que están luchando por hacer denuncias de las cosas que tenemos que vivir como mujeres, del acoso que sufrimos en la calle, pero también del propio valor de la mujer”.
La autora dice que allí en Cali, en la infancia y la adolescencia, comenzó a escribir cuando se dio cuenta de que nada del ideal, nada de lo que se suponía tenía que ser una mujer, correspondía con lo que ella veía en el cotidiano.
“
Todo el mundo decía que las mujeres eran abnegadas, dulces, maternales. Suaves florecitas delicadas y eso no se correspondía con la realidad. Las mujeres que yo veía son fuertes, aguerridas, luchadoras, algunas terribles, mentirosas y sexuales. Todos esos eran como calificativos inapropiados para definir a una mujer, pero en la vida real las mujeres eran así, para mí allí es donde entró la literatura: en la distancia entre lo que se suponía que debía ser una mujer y lo que en realidad eran.
“
Una parte muy importante de mi formación fueron las revistas del corazón, donde veía a mujeres de la realeza o la sociedad, unas verdaderas princesas con joyas, vestidos, en yates, mansiones, como el ideal de una mujer, pero luego leías el artículo y descubrías que esa princesa era bulímica y que la suegra no la quería y que el marido le ponía los cuernos o ella le ponía los cuernos al marido con el profesor de equitación, pensaba: acá también todo es mentira”.
Hacerle justicia a esas mujeres es parte de su trabajo, en esa gran mentira sobre ser mujer que se estaba contando.
El escenario donde lo hace es Cali, lo que representa Cali.
“
Es una ciudad muy difícil, una ciudad supuestamente liberal porque es de tierra caliente, la capital mundial de la salsa, donde la gente andaba ligera de ropa y pareciera que es muy alegre y tiene una parte que lo es, pero también es profundamente conservadora.
“
Siento que ya no quepo ahí, que el tipo de persona que yo soy no es el tipo de persona correcta para habitar esas calles. Me siento marginada y excluida un poco en esa sociedad. Quizá por eso me dedico a recrearla en mi ficción”, dice Quintana.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 4 horas
Hace 4 horas
Hace 4 horas
Hace 23 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia