Saltillo

Publicado el sábado, 2 de abril del 2022 a las 03:57
Saltillo, Coah.- La Hedionda Grande está a 60 kilómetros de la cabecera municipal y a unos seis kilómetros de los límites entre Coahuila y Nuevo León. Para llegar se toma la carretera a Zacatecas y luego un camino vecinal, que fue pavimentado en agosto de 2014.
El ejido La Hedionda Grande fue elegido para recibir la primera sesión del Cabildo Itinerante, programa que impulsa el alcalde José María Fraustro Siller para tener un mayor acercamiento con los habitantes del campo y será, a decir de los pobladores, uno de los eventos que más recordarán en la historia de su comunidad.
Mario Castañeda, de 63 años, es comisariado ejidal, y tiene el dato preciso de la fundación de esta comunidad: el 25 de junio de 1937, según el decreto firmado por el presidente Lázaro Cárdenas, el cual se publicó en el Diario Oficial de la Federación.
En La Hedionda Grande viven 324 personas. Según don Mario, con la pavimentación del camino algunos jóvenes regresaron a vivir a su terruño, luego de acomodarse en fábricas de la zona de Derramadero.
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La carretera vino a darnos un respiro, porque ya quedábamos puras personas grandes aquí, con la carretera se regresaron algunos muchachos que ya se habían ido”, comentó el comisariado.
Como en cualquier comunidad rural, los habitantes de este ejido se dedican a la ganadería y la agricultura, cuando las condiciones del clima lo permiten.
También venden cabritos en Saltillo e incluso algunos llegan a acomodarlos en restaurantes de Monterrey. Además producen quesos que les compran en el mismo ejido.
Emilia Torres es una de las vecinas más longevas de la comunidad. Tiene 83 años, nació en La Hedionda Grande en un cuarto de adobe que ahora está en ruinas frente a la casa que habita con dos de sus hijos y algunos de sus nietos.
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A mí me gusta mucho mi casa, nunca me quise ir a otro lado, aquí vivimos muy tranquilos; comemos papita, frijoles, sopa, de eso no nos falta nada”, comenta la mujer, mientras enjuaga en un balde la ropa recién lavada.
En su patio tiene gallinas, cabras y unas cuantas vacas que son de sus hijos y de las cuales sacan un dinerito para los gastos diarios; la situación es complicada, porque desde hace meses no cae una sola gota de lluvia, recuerda la mujer.
Al entrar al ejido lo primero que se aprecia es la primaria José María Morelos y Pavón, enseguida está el preescolar, donde ya se ven las clases normales y enfrente está una telesecundaria.
Por ese mismo camino, unos 100 metros adelante, está la única tienda de abarrotes que se aprecia en un rápido vistazo del ejido.
En la comunidad hay una capilla en la que algunos de los vecinos veneran al Sagrado Corazón de Jesús, y solo algunos, porque en otro punto hay un templo Evangelista.
El salón ejidal, donde se realizará la sesión de Cabildo, está en el extremo opuesto de la entrada a La Hedionda Grande, justo antes de la vereda que lleva a las parcelas.
En ese salón está el señor Mario, el comisariado ejidal, quien está al tanto de los trabajos que se hacen ahí.
Frente a estas obras pasa un rebaño de cabras pastoreadas por un hombre a caballo, cruzan por el terreno donde a los habitantes de La Hedionda Grande les gusta jugar beisbol y voleibol.
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