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Sexo a los 80…

Por Guadalupe Loaeza

Hace 7 meses

Hablemos de sexo… pero a los 80 años. Primero, antes que nada, ¡¡¡sí se puede!!! Claro que dependiendo de la pareja y de las ganas. Lo importante es convencerse de que sí se puede y a la vez crear una relación sentimental basada en la confianza y en la amistad.

Esto es lo que sucede en la película, Nosotros en la Noche, con Robert Redford y Jane Fonda. Los dos actores la filmaron cuando tenían cerca de 80 años.

Crearon una química tan natural y tan genuina, que una no puede dejar, casi a los 80 años, de sentir una gran empatía y envidia por esa pareja que de la forma más natural del mundo lleva a cabo su sexualidad con el placer que eso implica. No importa la tercera edad, no importa que ya no sean seductores y tampoco importa si están casados o no.

“Lo único que quiero es tener compañía en la noche, es platicar con alguien y sentirme acompañada”, dice Addie Moore (Jane Fonda) cuando le hace una visita sorpresa a su vecino Louis Waters (Robert Redford).

Hacía 11 años que había quedado viuda en un pueblo en el estado de Colorado. Ambos eran vecinos desde hacía décadas, pero mantenían poco contacto. Sus hijos vivían lejos y casi no se veían.

“Por las noches es cuando siento una soledad abrumadora, no sólo quiero sexo, quiero sentirme acompañada”, le dice Addie, que todavía a sus 80 está de muy buen ver. Louis se queda atónito, no sabe cómo reaccionar.

A pesar de su avanzada edad, él todavía es muy atractivo, un poco tímido, introvertido e inseguro. “Déjame pensarlo y te digo mañana”, le dice tartamudeando.

Al día siguiente, lo vemos llegar, muy discretamente y por la puerta de atrás, a casa de su vecina y amiga. En la mano izquierda (porque es zurdo) lleva una bolsita de estraza con su piyama y una camisa para ponerse a la mañana siguiente.

Esa noche, Addie y Louis, cubiertos por un edredón, platican de cuando eran estudiantes de high school. Se mueren de la risa, parecen adolescentes. Se acompañan y ya no se sienten solos.

El filme, dirigido por Ritesh Batra y basado en el libro homónimo de Kent Haruf, nos hace reflexionar sobre la soledad, la amistad, así como también, sin duda alguna, sobre la importancia de la sexualidad a los 80 o más años.

A Enrique y a mí nos encantó la película porque la expectativa de vida es cada vez más prolongada y, no por ello, hay que renunciar a los placeres del sexo.

Era evidente que Addie y Louis, además de conversar y contar sus confidencias, terminarían haciendo el amor en una tienda de campaña, rodeados por los árboles de Utah, alumbrados por una enorme luna. Hacía mucho que no vivían momentos tan románticos.

Durante una entrevista con The Guardian, Fonda habló sobre su duradera amistad con Redford y explicó por qué nunca se desarrolló nada romántico entre ellos. “Siempre estuve enamorada de Robert Redford”, confesó a la publicación. “Hice cuatro películas con él y no pasó nada porque yo estaba casada y él también”. Tiempo después Robert Redford declaró: “¡No sabía que estaba enamorada de mí!”.

En otra entrevista pero a Redford, en el diario The Telegraph, la periodista Lidija Haas escribe a propósito de la película: “No fue la primera ni la última vez que estas dos estrellas compartieron la cama: (…) en 1966, interpretaron a un matrimonio infeliz en la película sobre la fuga de prisión de Arthur Penn, The Chase; mientras que en 1979, la pareja tuvo un romance en pantalla interpretando a una reportera de televisión y un excampeón de rodeo prófugo en The Electric Horseman, de Sydney Pollack.

“Y ahora vuelven a la carga, a los 79 y 81 años, respectivamente, en la película dramática de Netflix, Our Souls at Night, donde interpretan a una pareja de vecinos ancianos viudos cuya amistad, que florece discretamente, finalmente termina en sexo”.

Y líneas abajo leemos esta declaración de Fonda: “Bob puede ser temperamental, y en los sesenta y setenta, cuando trabajábamos juntos, a veces no me hablaba en todo el día, salvo por lo que decía el guion. Y yo pensaba: ‘Dios mío, lo he molestado, no le caigo bien, he hecho algo mal’”.

Este sentimiento de rechazo por parte de Bob hacia Jane no se percibe en absoluto en la película. Todo lo contrario. El cine es ilusión y la realidad es otra película.

Lástima, yo creí que Bob y Jane sí estaban muy enamorados, qué ilusa. Pero me encantó la película porque sí se puede tener sexo satisfactorio a los 80 años.

 

 

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