Arte
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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 24 de mayo del 2021 a las 05:30
Ciudad de México.- A 439 días del inicio de la pandemia de Covid-19, el Washington Square Park de Nueva York amaneció ayer sembrado de un bien que, hace apenas unos meses, parecía escaso: esperanza.
Como uno de los epicentros de la enfermedad a nivel global, la ciudad comienza a recuperar su ritmo de vida con la vacunación acelerada para residentes y turistas, hecho que será conmemorado por la nueva instalación y performance del mexicano Bosco Sodi.
Desde las 8:00 horas de este domingo, los viandantes que atraviesen el parque, con su emblemático arco y la cercanía con la Universidad de Nueva York, podrán toparse con 439 esferas de barro gris oaxaqueño hechas a mano por el artista.
Una por cada día de zozobra y dolor a causa de la pandemia, las esferas contienen una semilla de maíz y podrán ser llevadas por los visitantes para poder sembrar algo de esperanza, también, en casa.
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Quería hacer una metáfora de cómo hay un nuevo comienzo, cómo la vida siempre prevalece”, resume Sodi en entrevista.
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A la vez, cada una de las esferas es un homenaje a toda la gente que trabajó duro para tratar de sacarnos de esta pandemia, a toda la gente que, por desgracia, falleció. Que esto sea un homenaje a la vida y también enseñar que, al final, se sale siempre de los problemas y que hay nuevas oportunidades de reconsiderar, que es algo que ha pasado mucho con la gente durante la pandemia”.
La instalación se llama, por ello, Tabula Rasa, como una forma de plantear que, después de la desolación, existe la posibilidad de empezar de nuevo, como en una pizarra en blanco.
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Yo creo que ha sido terrible para todos, pero hay que empezar a cambiar el chip y darnos cuenta de que ya vamos de salida, analizar todo lo que sucedió y ver de qué manera podemos cambiar para que no vuelva a suceder y para tener un planeta mejor y ser mejores seres humanos, mejores amigos, mejores familiares”, abunda.
Este happening artístico retoma el terreno ya explorado por Sodi en ese mismo sitio, en 2017, cuando construyó un muro efímero en el Washington Square Park, también de barro oaxaqueño, que fue simbólicamente derribado por los visitantes, quienes pudieron llevarse cada ladrillo a casa.
Pensado como un señalamiento político para denunciar la retórica xenófoba del entonces presidente Donald Trump y su muro fronterizo, el performance mostró una riqueza de significados insospechada.
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Al principio, cuando tuve la idea, lo enfoqué en una parte muy política, pero algo que me emocionó y me enseñó mucho es que cada quien, cuando jugó a recoger su parte del muro, le daba una interpretación totalmente diferente”, explica Sodi.
La idea de esta nueva instalación nació en su estudio de Casa Wabi, en Puerto Escondido, Oaxaca, mientras trabajaba en la hechura de pequeñas esferas de barro gris y, por descuido, a una le cayó en su interior una semilla de maíz. Poco después, Sodi contempló impresionado como una planta germinó a través del material que había trabajado.
“Fue algo que me gustó mucho porque me parece una metáfora de cómo independientemente de que uno forje algo, de que uno se apropie de un material, siempre al final la naturaleza y la vida prevalecen”.
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