Ya quisiéramos los mexicanos que el primer día de nuestro Presidente haya sido como el de Estados Unidos.
Y no es que uno sea malinchista y le guste todo lo que hay de aquel lado de la frontera, pero el nuevo Presidente de Estados Unidos pronunció un amplio discurso en el que jamás se quejó de las barbaridades que hizo su antecesor y eso que ni siquiera se quedó para recibirlo, le hizo el desprecio desde antes que llegara.
Jamás se quejó del desastre que recibió en todos los rubros y al contrario empezó a cumplir lo que anduvo prometiendo en su campaña, empezando por suspender la construcción del muro fronterizo y anunciando muy buenas noticias para nuestros paisanos.
Y decimos que en México todo es diferente, porque nuestro Presidente López Obrador lleva dos años quejándose de la corrupción y de Felipe Calderón, con todo y que no fue su antecesor.
Y de promesas de campaña, sólo ha cumplido con darle a los abuelitos una beca aunque tengan pensión del IMSS, pero de ahí en adelante se la ha pasado quejándose en lugar de actuar por el bien de los mexicanos.
Lentas las vacunas…
Por cierto, en lugar de estar hablando tanto en “las mañaneras” nuestro Presidente debería agilizar la compra de vacunas contra el Covid-19, porque no llegó la segunda dosis para el personal de salud, dicen que no pasa nada, si se la aplican dos meses después, pero ahorita no estamos para correr riesgos.
Además urge que termine la vacunación de los trabajadores de la salud y que sigan nuestros adultos mayores, que son quienes más están muriendo en esta historia.
Pero al paso que vamos, se ve lento que llegue la vacuna para nuestros abuelitos, pero por lo pronto los servidores de la nación que están anchos de gordos, ya se están aplicando la dosis, saltándose la fila.
Y con total descaro, justifican diciendo que los servidores de la nación se están vacunando porque van a apoyar la aplicación de la dosis en las zonas apartadas, pero tan sencillo; que no vayan, para eso están los médicos y los militares.
Del “chongo” por las regidurías en el PRI Frontera…
El que trae el teje y maneje en la repartición de regidurías es el eterno delegado del PRI en Frontera Juan Harb Karam.
Siempre impone al que se le pega la gana, quedando bien con sus amigos y ahora parece que no será la excepción.
Porque por el lado de Programas Sociales ya se escucha otra vez a Fay Rodríguez, quien parece que huele los huesos, porque siempre anda fuera de la ciudad y nadamás aparece en tiempos electorales.
Ya fue regidora, no hizo nada obviamente, pero quiere repetir en el buen sueldo sin trabajar.
Pero también la quieren por el lado de los jóvenes priístas que proponen a Maury Cerda Loera, así es que están en el estira y afloja.
Dicen que se esuchó decir a Juan Harb que a la CROC y a otras organizaciones sindicales no les toca nada, que porque hay demasiados en la fila.
Pues quién sabe, pero para qué se pelean tanto, si en las planillas de Frontera nunca va nada bueno.
Siempre se llevan los mejores huesos, quienes tienen mejor padrino, aunque en el PRI ni los conozcan y en Frontera menos.
Y es Juan Harb quien siempre define la planilla, así es que ni llorar es bueno.
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