Arte
Por
Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 10 de julio del 2023 a las 04:04
Ciudad de México.- “Si hackearon la Sedena, cuánto más pueden afectar una oficina de Cultura”, dice María Marván, comisionada presidenta fundadora del entonces Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI), sobre la filtración de datos de la plataforma Telar para fines criminales; la especialista lo afirma, sabiendo que el caso no tiene que ver propiamente con un ciberataque. La Secretaría de Cultura (SC) también dice que no es un ciberataque.
Esa dependencia, abunda Marván, debió pedir una evaluación al INAI sobre la base de datos que hay en el Registro Nacional de Agentes Culturales Telar.
Más allá de crear redes de colaboración entre las 26 mil 800 personas inscritas, explica Erandi Fajardo, presidenta del Consejo Nacional de Danza México, la información se ha utilizado por defraudadores, a través de WhatsApp y llamadas telefónicas, en al menos 100 casos contra profesionales de la danza. El 27 de junio, el Consejo denunció que los fraudes e intentos de fraude datan de 2020 y le solicitaron a Alejandra Frausto la protección de los datos personales de quienes están registrados en la plataforma.
“
Los datos que se publicaban eran con el consentimiento del usuario, estaba incluido un apartado en donde aceptaban, o no, que sus datos fueran públicos”, dice Manuel Zepeda, vocero de la SC. Sin embargo, Marván precisa que “las instituciones públicas o privadas que manejan bases de datos personales están obligadas a hacer una evaluación de riesgos para evitar que alguien que no está autorizado vea dichos datos. Hay que ver cuáles de esos datos son efectivamente personales”.
Hubo un descuido de la institución, continúa la especialista, y tendría que revisarse quién es el encargado de la base de datos y por qué estaba abierta; deslindar responsabilidades “administrativas y que incluso pueden ser penales”, afirma.
Dos de los objetivos de este proyecto surgido a mediados de 2020, cuando la Secretaría de Cultura convocó a investigadores, promotores y creadores a formar parte de él, son –se lee en la página web de la plataforma– la construcción de diagnósticos para diseñar políticas públicas, así como generar redes de trabajo y prácticas colaborativas. Al inscribirse se solicitan datos como el teléfono celular o fijo, dirección, nombre completo y correo electrónico, así como información de carácter más sensible: si se es afrodescendiente, por ejemplo, o si se pertenece a algún grupo indígena.
Crecen sus miras
La estructura del Consejo Nacional de Danza, con su red de contacto con más de 3 mil profesionales, divididos por Estado, permitió que se dieran cuenta de que los intentos de estafa tenían un modus operandi sistemático: sucedían por regiones. “Esto ayudó a constatar que tienen una base de datos. Los profesionales me escribían directamente para contarme de las estafas y, por los datos que mencionaba, se trataba de información que había sido brindada en una sola base: la de Telar”, detalla Fajardo.
Incluso cuando empezó Telar, la Secretaría de Vinculación solicitó que invitaran a su red de contactos a registrarse. El proyecto era atractivo, continúa, porque prometían diseñar programas y atender una solicitud cultural de hace mucho tiempo: el diseño acertado de políticas públicas: “Yo que he estado en varios procesos, sé que era necesario que existiera una plataforma así”. Tardó un año o quizá más para que en la página web de Telar se colocara un letrero en el que se especifica que la Secretaría de Cultura no hace contrataciones a través de teléfono o WhatsApp. Al día siguiente de la denuncia pública que hizo el Consejo Nacional de Danza, la Secretaría de Cultura informó que no se encontraron ciberataques en la plataforma.
Los intentos de fraude, sin embargo, no se limitan a la danza. Dueños de galerías, cineastas o coordinadores de foros, cuenta Fajardo, han recibido este tipo de contacto y la única base real que reúne los datos que mencionan los delincuentes es la que dispone Telar. Si bien estos casos podrían ser paralelos a los fraudes que se registraron en 2020 en los que hubo artistas contactados por un presunto trabajador del Inbal, hay algo que hace particulares las denuncias de quienes están en contacto con el Consejo: en varios casos, el defraudador dijo explícitamente que los datos de contacto los había conseguido a través de la web de Telar.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 9 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias